Los negocios en la nueva Argentina
El desafío de las pymes de sobrevivir en un contexto sin inflación
Las empresas deben adaptarse al nuevo contexto, de una inflación en baja, y volver a las finanzas tradicionales.
Con expectativas privadas de una inflación en torno al 2,5% para marzo, y con optimismo por parte de los especialistas que esperan que perfore el 2% en los próximos meses, las pymes argentinas deben adaptarse a un nuevo contexto.
Acostumbradas en los últimos años a lidiar con alzas de precios generalizadas y constantes, las empresas ahora tienen un nuevo desafío: sobrevivir en un contexto sin inflación.
A partir de esta nueva realidad, las pymes deben llevar adelante una serie de acciones para gestionar un negocio de manera eficiente.
Y cómo afecta la desaceleración de la inflación a las pymes. Simple, las empresas cubren pérdidas o ineficiencias con subas de precios. Hoy al no poder remarcar, o incluso tener que bajar precios para competir, están perdiendo rentabilidad.
Hay que volver a la cuenta de almacén, Precio por Cantidad, y si querés ganar más hay que vender más.
En un contexto donde la inflación no supera el 3% mensual y viene a la baja, se manifiestan los problemas que estaban ocultos: la falta de liquidez, la caída de las ventas por entradas de nuevos competidores, los márgenes pocos claros y los datos de gestión que no están claros. Es decir: cuanto vendo, cuanto tengo de costo y cuanto gano.
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Nuevos jugadores
Con la apertura de importaciones, vienen productos más baratos. Por eso hay que sondear constantemente lo que viene de afuera por un tema de costos y competencia.
Hay productos argentinos, que por más buenos que sean, quedaron caros. Y un dato no menor, es la disparidad de precios que hay de un comercio a otro. Hoy el consumidor busca precios y compara con el celular.
Otro de los “jugadores” que desde hace años juegan en contra de las empresas es el tema impuestos. Hoy la carga impositiva es grande, exige una planificación detallada, y tiene que ser considerado dentro de los márgenes que tienen los productos.
Si consideramos IVA, Ingresos Brutos, y otros gastos como las comisiones bancarias y de las tarjetas, en muchos casos supera el 30%, que de entrada desaparece. Hoy es muy normal que los comercios solo cobren con efectivo o con transferencia.
Si bien el gobierno está bajando impuestos, queda un largo camino por recorrer.
Deuda
Tomar deuda es recomendable teniendo en cuenta el costo. Y acá no es solamente deuda con el banco, es también con un proveedor que financia a 30 o 60 días, o un nuevo socio que se incorpora como inversor que también inmoviliza capital, solo que a una tasa no exigible sino una tasa esperada de ganancia futura. Hay que tener en cuenta a todos los proveedores de capital.
Volviendo a los créditos más duros. Hoy con una inflación a la baja, puede ser que los créditos se hayan tomado a tasas altas. Lo cual no pasaba en un contexto de inflación creciente porque se “licuaba” la deuda, donde el que perdía era el que prestaba.
Hoy cambiar el perfil de deuda es más fácil. ¿Qué significa? Tomar nueva deuda para cancelar lo existente, cambias una tasa del 80 o 100% por una de 40%, en el mejor de los casos.
También es cierto que la deuda hoy exige una administración más activa, comparando la tasa a la cual tomo deuda, contra lo que me rinde el negocio neto, descontando la inflación. Es la clave del manejo financiero, me endeudo al 5% y con eso gano un 10%, me quedo con un 5% de diferencia.
Otra buena opción por ejemplo es el leasing, donde no se desembolsa el total y se puede descontarlo como gasto en el impuesto a las ganancias.
La clave
Para adaptarse de la forma correcta a la nueva realidad económica, primero hay que conocer la estructura de costos, saber cuánto capital se necesita mes a mes para pagar sueldos, alquiler, energía, y otros gastos fijos.
En segundo lugar, conocer qué márgenes son posibles hoy en día con el mix de productos que venden. Es muy normal que algunos productos tengan una rentabilidad nula, por ejemplo para atraer clientes, y otros tengan márgenes mayores.
No stockearse innecesariamente inmovilizando capital, a no ser que se obtengan descuentos interesantes por compras en cantidad.
Y por último conocer la cantidad (Q) que tendría que vender y a qué precio (P). La cuenta de almacenero básica, para cubrir los gastos fijos, los gastos de la materia prima y llevarse una ganancia.
Contar con la información correcta, y el dato exacto, para tomar decisiones. Aunque parezca un costo, la solución es aplicar tecnología y tener la información precisa y actualizada.
Es decir, a un nivel básico tener un sistema, un excel, tableros de control con actualización automática, sistemas de ventas y stocks. Un buen marketing, y la rapidez necesaria para largar promociones y descuentos.
*Licenciado en Administración, Magíster en Finanzas e Idóneo en mercado de capitales CNV