Cae la oferta de carne para consumo interno y exportación en el comienzo de año

En el arranque del 2021, se registró una baja en la oferta de animales enviados a faena, tanto en categorías livianas destinadas a consumo, como en las orientadas a exportación

Desde Rosgan, la analista María Julia Aiassa destacó que el 2021 arrancó con una importante baja en la oferta de animales enviados a faena. Esta caída se registró en categorías livianas destinadas a consumo, señalando como factor responsable al mayor vaciamiento que experimentaron los feedlots en los últimos meses del año, sumado a una prolongación de los ciclos de engorde, lo que refleja una menor disponibilidad de hacienda terminada.

Sin embargo, más allá de las categorías destinadas a consumo, novillitos y vaquillonas, la analista precisó que la oferta también refleja una caída importante en categorías orientadas a la exportación, como es el caso de la vaca y el novillo pesado: “dos categorías cuyos cambios de tendencia implican impactos de mayor temporalidad en el ciclo ganadero”, afirmaron.

¿Una mera baja estacional o efectos de la elevada extracción?

Si bien la estacionalidad en la faena de vacas suele ser muy marcada, Aiassa indicó que, durante los meses de diciembre a febrero, la oferta de esta categoría suele disminuir por cuestiones estacionales. “Tras los servicios de primavera, el productor abre un periodo para repasos y posterior confirmación de las preñeces. Una vez realizado esto, comienza a aparecer todo lo que ha quedado como vientre vacío y, posteriormente, tras los destetes, la vaca seca de última parición”, consideró la analista.

Este fenómeno normalmente posibilita una recuperación en la oferta a partir de marzo-abril en adelante, con un pico en los meses de junio a agosto, coincidente con el invierno.

Sin embargo, más allá de la baja estacional en la que se encuentra el mercado actualmente, Aiassa señaló que se debe observar el comportamiento que viene registrando esta categoría a lo largo de los últimos ciclos ya que, en los últimos años, la fuerte demanda de exportación, traccionada básicamente por China, llevó al mercado a limpiar mucho vientre improductivo, problemático o de baja performance productiva.

“Es así como durante 2018 y 2019 vimos un crecimiento en la faena de esta categoría que marcó un pico de extracción de más de 2,725 millones de animales en 2019, unos 600.000 animales más de lo que se venía faenando, previo a la explosión del “fenómeno China”. En 2020, esta faena se redujo en unas 280.000 cabezas, con 2,446 millones anuales, retornando a un relativo equilibrio”, señaló la especialista.

Esta caída, si bien, según consideró la analista, debilitó la hipótesis de una nueva fase de liquidación, no deja de marcar una luz de alerta respecto del impacto que indefectiblemente genera sobre el stock nacional. En este sentido, el stock de vacas registrado al 31 de diciembre de 2019, marca una pérdida de más de 560.000 vientres de un año a otro, lo que implica unos 350 a 400 mil futuros terneros menos, sin cambios en la tasa de destete.

¿Qué sucede para que haya caído la oferta?

Según sostuvo la analista, China, principal comprador de vacas, se mantuvo muy activo durante gran parte del año, aun con las limitantes planteadas por la pandemia. Las cifras reportadas por el INDEC arrojan que en 2020 China compró unas 462.269 toneladas de carne (peso producto), un 8,3% más que lo registrado en 2019.

De acuerdo al análisis de Aiassa, lo que explica esta disminución de casi 300 mil vacas en la faena cuando su demanda se mantuvo prácticamente inalterable es un cambio de tendencia en el ciclo, además de percibirse a nivel productor una mayor aversión por deshacerse de los vientres.

La pregunta que surge es ¿cómo podrá abastecer entonces esta demanda de exportación que cada vez se proyecta más sólida? La especialista destacó que “es lógico esperar en los próximos meses una reaparición tanto de vacas como de novillos que actualmente están recriándose a campo. Sin embargo, resulta difícil ponderar si este nivel de oferta será suficiente para satisfacer la demanda”.

El avance de la vacunación en el resto del mundo vislumbra un camino hacia la recuperación del consumo mientras que, en China parece desacelerarse esa frenética recuperación de su producción porcina, manteniendo muy altas las expectativas de abastecimiento externo”, señaló Aiassa y agregó que en el plano local, la oferta disponible también se enfrenta a una mayor capacidad instalada de la industria, generando un factor adicional de presión ante la necesidad de optimizar su uso.

 “En definitiva, todo indicaría que se está por ingresas a un escenario de demanda sostenida y escasez relativa de hacienda, tensión que naturalmente termina dirimiéndose por precio”, sostuvo la analista.

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