El impuesto a la riqueza comenzó a impactar en el mercado y la Bolsa interrumpió la racha positiva

La actividad bursátil tuvo un volumen de solamente $805 millones. El S&P Merval cayó 1,19%, con los bancos entre las cotizaciones más afectadas


El avance en el Congreso del impuesto a la riqueza comenzó a impactar en el dólar, en particular en las cotizaciones alternativas. El contado con liquidación, donde el Banco Central para frenar su escalada -había superado los $ 151- en la media hora final salió a vender USD 8 millones en bonos y logró que cerrara en $ 149,10, tuvo una suba de 83 centavos respecto a la rueda anterior. El monto de negocios fue de USD 87,7 millones.

El dólar Bolsa o MEP, que utilizan los locales para hacerse de dólares en blanco a través de títulos en dólares que pagan en pesos y venden en divisas, aumentaron 30% su monto de negocios a USD 44,8 millones. La divisa en esta plaza tuvo más fuerza y cerró $ 1,85 (+1,2%) arriba a $ 145,95.

En la plaza marginal, que es muy chica y donde están ausentes las grandes manos, el “blue” o dólar libre se mantuvo en $ 163 casi toda la rueda, pero en la última hora subió $ 1 a $ 164 y quedó a $ 166 para hoy. Los negocios en este mercado no sobrepasan los USD 4 millones diarios. Se achicó por la falta de los vendedores de dólares ahorro cuyas compras del cupo de USD 200 mensuales se recortaron casi 80% por el endurecimiento del cepo. Por eso, cuando aparece un puñado de compradores el dólar sube por la falta de vendedores.

El dólar mayorista sigue complicando al Banco Central porque los exportadores están renuentes a liquidar el remanente de la cosecha. “Hay que entender que la nueva ley los castiga más que a cualquier otro sector”, señaló Adrián Mercado uno de los principales broker inmobiliario. Por la ausencia de los exportadores, se negociaron apenas USD 168 millones y el Central tuvo que vender USD 30 millones para abastecer a la importación. La divisa aumentó 13 centavos a $ 80,13.

Las reservas sintieron este movimiento y perdieron USD 47 millones para cerrar en USD 39.070 millones, el nivel que tenían en mayo de 2016.

Los bonos están sintiendo la oferta del Banco Central, aunque en el exterior, los que tienen ley Nueva York, tuvieron una leve suba promedio que hizo que el riesgo país bajar 9 unidades (-0,7%) 1.355 puntos básicos.

La Bolsa interrumpió las subas. No hubo buen clima para los inversores y se vio en el escaso monto de negocios de $ 805 millones. El S&P Merval, el índice de las acciones líderes, cerró con una caída de 1,19%, en el nivel más bajo de la rueda. Los bancos fueron los más afectados. El Supervielle perdió 4,96%; el BBVA, 4,82% y Macro, 3,19%.

Los ADR’s argentinos -certificados de tenencia de acciones que cotizan en las Bolsas de Nueva York- tuvieron una rueda negativa donde solo subieron cinco empresas. El resto fue rojo. BBVA encabezó las bajas con 6,46%, seguido de Banco Supervielle con 5,37%. La contracara del mal humor fue IRSA que aumentó nada menos que 14,06%. Los papeles que más están subiendo en el mes son Corporación América, que ayer perdió 3,55%, con 73,84% e IRSA Propiedades Comerciales con 73,63%. Son subas en dólares que muestran adónde van las apuestas de los inversores pensando en lo que sucederá cuando termine la pandemia. En este caso, apuntan a la construcción y a viajes y turismo.

Con la aprobación del conflictivo impuesto a los distintos patrimonios más el distanciamiento con el FMI, le hacen ver al mercado que con este nivel de reservas le va a resultar difícil al Gobierno sostener al dólar. Por eso, hoy seguirán las coberturas en divisas y el Banco Central seguirá luchando vendiendo bonos que le pertenecen a la Anses, para intentar llegar a abril sin devaluar, una posibilidad que se ve muy lejana. Con este nivel de brecha que alcanza a 81% entre el dólar mayorista oficial y el dólar Bolsa, el más accesible si faltan divisas para importar, es difícil resistir. La pista más firme sobre el cambio de humor del mercado podrá verse hoy en la licitación de tres Letras del Tesoro por $ 180 mil millones. Dos ajustan por la inflación y vencen en 2021 y 2022 y una tercera paga tasa fija. La vista hay que ponerla en cuantos inversores no institucionales compran estos bonos. Se sabe, que bancos y compañías de seguros no tienen demasiadas opciones fuera de estos títulos.

Infobae