El verdadero precio del comercio

Existe un acuerdo casi universal que dice que un país es más exitoso cuanto más exporta. Asimismo, la Organización Mundial del Comercio con gran interés sigue y divulga año a año las estadísticas del comercio de bienes y de servicios, tomando como positivo el crecimiento del mismo a lo largo de los años, y como negativo la caída (como sucederá este 2020 con la pandemia que estamos pasando).

Por Diego Dumont


También, la economía internacional nos enseña que un país debe especializarse en lo que más le conviene y generar todas las exportaciones que pueda desde ese lugar, y que eso es bueno. ¿Es así? Te doy algunos ejemplos:

  1. Bangladesh es uno de los países más pobres del mundo. Una de las ventajas comparativas de este país es su mano de obra barata que se ha volcado a la industria textil. En la mañana de abril de 2013 el edificio Plaza Rana hacinado de trabajadores textiles en malas condiciones colapsó, provocando la muerte de cerca de mil personas y más de dos mil heridos.
  2. Argentina aún exporta sábalo de río cuando otros países de la región han dejado de hacerlo. El problema no es la exportación en sí misma, sino cuando la misma supera lo que el ecosistema soporta. Por eso año a año se fija un máximo de exportación que sistemáticamente es superado a fin de año.
  3. El tamaño de empresas tecnológicas como Google. Facebook, Twitter o Instagram supera la economía de varios países. Estas empresas son importantes exportadores de servicios. El reciente documental de Netflix “El dilema de las redes sociales “nos enseña que los servicios gratuitos que ofrecen esconden una competencia por los “usuarios”, de quienes se pretende que pasen más y más tiempo frente a la pantalla, utilizando datos para prever su comportamiento y ponerlos a disposición de los auspiciantes.
  4. Kanpur, es la capital de las exportaciones de cuero de la India y fábrica de calzado de muchas de las grandes marcas mundiales que de esa manera dejan fuera de sus países el problema de la contaminación. Está situado sobre el sagrado río Ganges. Las fábricas de cuero sobre él están matándolo rápidamente. Todos los días más de 50 millones de aguas residuales tóxicas salen de las curtiembres locales. Químicos usados para tratar el cuero como el cromo-6 terminan en la agricultura local, incluso en el agua potable.
  5. El cuarto jueves de noviembre en EEUU es “acción de gracias” y al día siguiente se lo conoce como blackfriday. Son famosos los videos de miles de personas arrasando con todo en las tiendas, y la contrapartida digital llega el lunes con Cibermonday que incluye millones de ventas a todo el mundo via ecommerce. De la misma forma que en la venta presencial se consumen masivamente productos destinados a usarse por más tiempo, y lo “viejo” termina en la basura.

Ejemplos sencillos que demuestran que lo que era tan bueno puede no serlo. Primero está la vida y el medio. Hay ciertos límites al comercio que el mundo deberá encontrar, para que, como dice el anónimo, cuando no haya más peces descubramos que no se puede comer dinero.

La OMC no tiene acuerdos específicos sobre medio ambiente, pero reconoce en esta causa un motivo de excepción a la no aplicación de restricciones al comercio (art XX inc g- del GATT), siempre que no se utilice discriminatoriamente. Asimismo, tiene un Comité de Comercio y Medio Ambiente que formula recomendaciones al respecto. De esta forma se reconocen acuerdos internacionales como el Protocolo de Montreal relativo a sustancias que agotan la capa de ozono, el Convenio de Basilea movimientos transfronterizos de desechos peligrosos y su eliminación, y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

Por sobre todas las cosas, deberemos poner mayor responsabilidad personal todos, reaccionar ante el consumismo (te recomiendo el documental “The True Cost”), y esperar de los Estados mejores políticas y Acuerdos que fomenten algunas estrategias como:: el ecoetiquetado (para que el consumidor sepa cuando un producto tiene menor impacto ambiental), la certificación de prácticas de producción sustentable, exigir mayor valor agregado sobre la explotación de productos primarios para mermar la presión sobre el recurso (permitiría por ejemplo, exportar más sábalo en escabeche y menos refrigerado en grandes cantidades), exportar más servicios turísticos sustentables como pesca y devolución o turismo fluvial; generar programas de formación, asistencia financiera y adquisición de tecnologías “verdes”, y finalmente “trasladar” al mercado los daños ambientales -internalización del costo ambiental- (con impuestos relacionados al daño ambiental). Es urgente, porque este mundo en el que vivimos no tiene repuesto.