La digitalización del agro y sus múltiples alcances

Las palabras big-data, ag-tech, block chains y sensores remotos hoy forman parte del lenguaje cotidiano. Todas ellas tienen amplia aplicación en la producción agropecuaria y es la forma en que la cuarta revolución industrial transforma la producción y distribución de alimentos a nivel mundial.

Por Marcelo Salinas

La agricultura digital favorece la competitividad y sustentabilidad de la producción. La importancia de su aplicación se hace más evidente de cara a los retos que deja la pandemia, en este sentido su contribución resulta clave para garantizar la seguridad alimentaria.

La demanda local de petróleo está a niveles aún muy inferiores a los de pre-pandemia, lo que se refleja en una caída importante en las principales cuencas.

La digitalización facilita la obtención y análisis de datos a una velocidad impensada, tan solo un par de años atrás. Estos datos agilizan las decisiones de los agronegocios, tanto como de las políticas públicas. En este sentido, la actual gestión del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca -MAGyP- está orientada a impulsar la incorporación de tecnologías que faciliten la actividad de todos los eslabones de la cadena agroindustrial, ejemplo de eso es la plataforma de información para el transporte de carga creada por el MAGyP, a través de la cual, los transportistas acceden vía WhatsApp a todo tipo de información relevante, desde puestos sanitarios, estados de rutas y permisos de circulación. Este desarrollo fue posible gracias al esfuerzo colaborativo con los Ministerios de Transporte, Salud, Trabajo y la Bolsa de Cereales de Rosario.

En este punto es importante destacar que el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra, entiende que mejorar la conectividad ayuda al arraigo y la capacitación continua. Por ejemplo, la mejora de la conectividad ayudará a acelerar la incorporación de los nuevos conocimientos que se generan al permitir que los productores con una simple aplicación accedan al servicio de extensión del INTA desde sus campos. Sostiene que el desarrollo tecnológico debe ser accesible a todos los sectores, por eso el Estado tiene que involucrarse para que los sistemas de menor escala también tengan la oportunidad de acceder a las innovaciones que mejoren la eficiencia en la producción y generen valor agregado.

En esta línea, el MAGyP definió tres líneas de acción para avanzar con la revolución digital. En primer lugar, impulsar la conectividad tranqueras adentro, para cerrar el déficit de conectividad. Los productores necesitan conectividad en los surcos y en los corrales para poder tener respuestas rápidas en sus tareas productivas. En segundo lugar, promover el uso del big-data y avanzar en mecanismos que permitan una mejor utilización de la información, más allá de la explotación agropecuaria, lo que implica trabajar en aspectos inherentes a su interoperabilidad y vinculación con organismos nacionales, provinciales y locales. En tercer lugar, apoyar las inversiones que se realicen para el desarrollo de las start ups y de la oferta de servicios digitales. La Argentina cuenta con importantes progresos en la materia, que se podrán dinamizar a partir de la reciente aprobación de la ley de Economía del conocimiento.

Por último, corresponde mencionar la colaboración del MAGyP con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) para potenciar la aplicación de la información obtenida a través de los satélites SAOCOM 1b y SAOCOM 1a. Estos satélites son desarrollos de tecnología de última generación que colocan a Argentina en un lugar destacado a nivel internacional y que sin dudas tendrán un impacto positivo para la producción agropecuaria.

Estamos convencidos que las políticas públicas deben adecuarse a las exigencias de los nuevos tiempos y facilitar a todos los sectores la transición hacia la digitalización de la agricultura y el acceso al progreso. En eso estamos trabajando.

(*) Asesor del ministro de Agricultura en Unidad Gabinete