Hugo Alconada Mon: «El impacto por Lava Jato y Cuadernos ya está»

El periodista y abogado participó en Santa Fe del cierre del curso anual de periodismo judicial en la Corte Suprema de Justicia. Avances y retrocesos en investigaciones sobre casos de corrupción.

Hugo Alconada Mon es abogado y periodista; platense, premiado por sus trabajos de investigación ligados a casos de corrupción y autor de libros de fuerte impacto judicial. Prosecretario de Redacción del diario La Nación; columnista del New York Times y de The Washington Post, llegó a Santa Fe para participar de la charla de cierre del curso anual de periodismo judicial en los salones de la Corte Suprema de Justicia.

– ¿Rinde hoy hacer periodismo de investigación en la Argentina?
– En teoría sí. La teoría la sabemos todos: el periodismo de calidad que atrae a lectores, televidentes, oyentes, lectores por internet es lo que te hace distinto, el valor añadido. Después tenés la práctica y en el práctico no tengo claro que el periodismo de investigación rinda. No lo tengo claro porque al final del día cuando ves las notas más leídas, en muchas ocasiones terminan siendo el casamiento de Pampita y no la investigación que te demandó un año de trabajo sumando amenazas, aprietes. Además, por lo que estamos viendo tampoco rinde en términos publicitarios o de recaudación para el diario porque lejos de atraer empresas que quieran asociarse a un producto de calidad, las empresas salen espantadas o retiran publicidad porque no quieren enfrentarse o enemistares con el poder político de turno; o no quieren enemistarse con algún colega empresario que quedó expuesto. Esta pregunta se complica en momentos en que vivimos situaciones de retracción económica donde lejos de abundar los anunciantes, escasean.

– Y la corrupción sigue vivita y coleando…
– Sí porque es inherente a la condición humana, es una cuestión de tentación. Cuidado, la corrupción alcanza a ámbitos locales, municipales, provinciales, nacionales, sector privado. Uno de los mayores nichos de corrupción es la corporación empresarial. El director de finanzas de una empresa que arregla con proveedores; el otro que se morfa dinero. Lo mismo pasa con la administración pública nacional. En algunas situaciones se registran avances interesantes, en otros retrocesos. Estamos hablando de que vivimos en una sociedad donde por momentos da la sensación de que la que corre con ventaja es la liebre y el que es visto como estúpido es la tortuga. Hay piratas que no pueden explicar su patrimonio y aparecen en las revistas, en televisión es entrevistado como celebrity. ¿De qué estamos hablando?

– Cuando hablamos de justicia, hablamos únicamente de justicia federal o es toda la justicia
– No, hay matices, debemos evitar generalizaciones, lo mismo con las justicias provinciales y en la federal depende de los fueros. Tentaciones hay en todos lados, pero hay fueros y fueros. El fuero correccional y criminal federal, ese que funciona en Comodoro Py, es bravo. Son tribunales complicados. Hay otros fueros, menos conocidos donde se dirime el futuro de la Argentina, por ejemplo, el contencioso administrativo federal que discute fusiones o pleitos contra el estado nacional que te marcan el camino de la Argentina en las próximas décadas. Son menos sexy porque no tenes posibles víctimas, piratas, sino discusiones hasta reglamentarias. Es aburrido desde el punto de vista periodístico, pero importantísimo. Lo mismo en justicias de provincias. Te doy el ejemplo de mi ciudad, La Plata donde el fuero bonaerense que tiene la jurisdicción para los eventuales delitos contra la administración pública bonerense. Durante los 8 años de Daniel Scioli, cero condenas. ¿Significa que vivimos en la edad de oro de la transparencia y honestidad en la administración pública provincial y no nos dimos cuenta? o ¿es que miraron para otro lado durante ocho años y solo cuando Scioli dejó el poder empezaron a mirar con una lupa lo poco que aún no habían sobreseído?

– Trabajas mucho sobre el capítulo argentino del Lava Jato que parece que a muchos jueces no les interesa en el país
– Creo que tanto en el capítulo argentino de Lava Jato como la causa Cuadernos el impacto ya está. No es el impacto ideal o mayor porque todavía no hay condenados, pero el impacto ya está. Ya salió a la luz la metodología, y entonces ahora toman las medidas para corregir los vicios, y si sabemos que hay prácticas de cartelización, como corregimos la cartelización; si sabemos cómo funcionan las operatorias a partir de sociedades off shore como corregimos para que no funcione para la corrupción, pero después nombres, fechas, cifras ya salieron a la luz. Incluso un aspecto positivo de la administración Macri o de los últimos años, fue la sanción de leyes como la figura del arrepentido, o la de responsabilidad penal empresaria. Por primera vez, personas o empresarios que iban a los coloquios de IDEA y con el dedito en alto te hablaban de ética y reclamaban seguridad jurídica, terminaron desfilando por tribunales teniendo que admitir que pagaban sobornos. Los Roggio, los Calcaterra, los Eunerkian, los Roca, desfilaron por tribunales. Es un avance. Más aún, la próxima vez que un funcionario se reúna con algunos de estos empresarios que ya admitieron que pagaron sobornos, se va a animar a pedirlo. Tenés un dilema: primero, no se anima a pedir sobornos;o segunda dinámica, pide el doble porque la prima de riesgo es más alta. Aunque ya no haya condenas, la causa Cuadernos, el capítulo argentino de Lava Jato ya tuvo un efecto, ya generó un sacudón.

– ¿Eso impactará en un menor costo de la obra pública?
– Costó fortunas. Es difícil mensurarlo y muy difícil evaluar esa hipótesis en los próximos años. Entre la recesión, inflación, cierre de crédito externo, dificultades para establecer las PPP, como sabes si el costo es real o no. Descalabró todo y no sé la consecuencia.