Decálogo del buen reclutador

Para todas las empresas es crítico contar con personas valiosas, comprometidas, alineadas, creativas…


Por Gustavo Giorgi

Aquellas que lo logran comienzan a despegarse cada día más y más de sus competidores.
No es lo mismo adquirir tecnología, por medio de una nueva máquina o un programa de gestión que colaboradores distintos. Esto último implica desarrollar acciones planificadas y sostenidas cuyos resultados no siempre se verán en lo inmediato.
Las claves para lograr que esto suceda se anclan en dos actores principales. Por un lado, quienes comandan la empresa desde su punto más alto, marcando el rumbo de sus necesidades. Y por el otro, una oficina de recursos humanos capaz de dar respuesta a tal demanda. Precisamente, una de sus acciones prioritarias es el reclutamiento de personas. Aquí, ya no es como antaño que los colaboradores llegaban en masa a nuestro encuentro. Hoy es necesario salir a captarlos en un mercado repleto de otras organizaciones que buscan lo mismo. Es clave comprender que el postulante es tan importante como uno de nuestros clientes o empleados actuales.
Por eso, hoy quiero compartir con ustedes los principios que hacen a un buen reclutador.
1. Cuando una persona que está empleada te manda su CV está confiándote sus datos. Tratálos con respeto y no lo compartas con aquel incapaz de garantizar confidencialidad.
2.      Si un postulante falta a su entrevista sin previo aviso no lo descartes. Asegurate que no haya tenido un inconveniente real que le impidió asistir.
3.      No pidas referencias a la empresa actual del candidato, así estés seguro de incorporarlo. Si por alguna razón no puede terminarse el proceso lo dejarás lesionado en su empleo y con la posibilidad de perder la confianza de sus responsables directos.
4.      Insistí en encontrar al postulante. Si no atiende de inmediato, buscalo por correo electrónico o a través de sus referencias personales. No permitas que te gane el enojo infantil porque la persona que buscás ya no posee el número telefónico que anotó en su CV.
5.      No ventiles cuestiones personales que hayan aparecido en las entrevistas. Si tu cliente tiene pasión por el voyeurismo que la tramite en otra parte dado que en nada ayudará el hecho de conocer la orientación sexual de tal o cual postulante.
6.      Si el puesto no es para él, ve la forma de decirlo o cuanto menos, sugerirlo. No es para nada bueno generar falsas expectativas.
7.      Comprometete a dar una respuesta. Por más que sea imposible responder a todos y cada uno de los candidatos, establecé una fecha límite por la que, de no haber aviso hasta ella, automáticamente se considerará que el proceso ha finalizado.
8.      Informá al postulante cuestiones específicas de la organización, sin ocultar temas importantes. No mientas. Si el puesto es rutinario, decíselo. Lo mismo si los clientes son muy exigentes e implica estar presionado gran parte del día. No confundas ni exageres al postulante con tal de cerrar la búsqueda y percibir tus honorarios, porque si renuncia a los pocos meses tampoco será una buena publicidad para vos.
9.      Respetá sus tiempos. Recordá que ambos están interesados en que la búsqueda tenga un resultado exitoso, tanto vos como él. Por ende, flexibilizate si hace falta acomodando tus horarios a los suyos cuando, por ejemplo, no pueda pedir permiso en su trabajo actual. Por más que eso implique quedarte fuera de horario. Cumplir con la meta bien vale la pena.
10.  Valorizá a las personas. No olvides que el candidato es un input tan valioso como la solicitud de tu cliente. Eso implica entender toda la cadena de valor y ponderarla como tal. En la práctica significa tratarlo con todo el respeto que merece.