Como desarrollar familiares que puedan manejar la empresa

Asegurar la continuidad de la empresa familiar en el tiempo es garantizar que siempre haya quien quiera, sepa y pueda conducirla.

Por Mg. Sergio Messing

“Yo la tuve clara desde el primer momento y lo que hice es que mi hijo no perdiera el tiempo. Ni bien terminó el secundario lo puse a trabajar conmigo para que aprendiera lo que tenía que saber”. Estas palabras las escuché hace muchos años atrás de boca de Armando, en aquel momento un importante industrial de nuestra zona que estaba inaugurando una planta modelo.

Armando tenía un hijo, que por entonces tenía algo más de veinte años y una hija, un poco mayor, que estaba terminando la carrera de medicina; y una mujer con la que se había divorciado poco tiempo atrás.
Veinte años después Armando había fallecido y la empresa que él había fundado, sus hijos la habían vendido a la competencia. Su hija era una prestigiosa cirujana que vivía en Córdoba, y su hijo tenía una importante de red de concesionarias de automóviles importados en el noreste del país. Ambos estaban conformes con la actividad que desarrollaban y tenían una relación armoniosa después de haber superado algunos conflictos generados por la distribución de la herencia.

“Primero que se reciban, que hagan su experiencia afuera y que vengan aquí cuando estén formados. Eso es lo que dicen los libros y eso es lo que estamos haciendo”. Esto lo dijo Andrea en una conversación informal que tuvimos cuando me invitaron a una institución empresarial a dar una conferencia.
Ella estaba casada con Eduardo, y trabajaban juntos en una distribuidora de productos químicos que había fundado su padre y ella había heredado. Tenían dos hijas que por entonces estaban estudiando ingeniería una, y ciencias de la administración la otra.

El tiempo transcurrió, la hija ingeniera, cumpliendo con las condiciones que habían puesto sus padres hizo una carrera laboral en Buenos Aires, y cuando le tocó elegir, decidió quedarse en el puesto que ocupaba en una empresa multinacional. La otra hija, Licenciada en Ciencias de la Administración, también respetó las reglas del juego, y cuando regresó para ingresar en la empresa familiar, Andrea decidió despedir al Gerente de Administración para que su hija ocupara el puesto, lo que generó un conflicto interno muy importante, un costo indemnizatorio muy alto, y construyó dentro de la empresa una fuerte resistencia contra la hija que, después de algunos años, decidió dejar su lugar para buscar un espacio de trabajo menos hostil. Hoy es una consultora financiera que trabaja en forma independiente con muy buenos resultados.

La continuidad de la empresa familiar
Bajo la conducción de un miembro de la familia es una posibilidad que se concretará en la medida que se respeten las vocaciones de los sucesores, y se trabaje de forma planificada, flexible y paciente para que quienes quieran, puedan desarrollar su potencialidad y recorrer el camino necesario para llegar a tener el timón en sus manos. El voluntarismo y la improvisación son un seguro de fracaso.

Armando estaba convencido de que su hijo quería que su futuro sea ocupar el lugar del padre, y de que todo lo que tenía que aprender para hacerlo se podía resolver mirándolo, escuchándolo e imitándolo. A partir de esa convicción, lo que hizo fue seguir los pasos que su intuición le marcó, sin permitirse dudar ni preguntar, en primer lugar, a su hijo, y con posterioridad a alguien que lo pudiese ayudar.

Andrea y Eduardo establecieron normas que no surgieron de su propia necesidad, si no de un saber ajeno y lejano a ellos, al que dieron por válido sin tener en cuenta las particularidades de su familia, su empresa y su entorno. Fascinados por la teoría, quedaron encerrados en las recetas sin considerar los riesgos que ellas escondían. “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”, le escuché decir alguna vez a Enrique, un jefe que tuve en el inicio de mi carrera como consultor.

Lo cierto es que la experiencia en materia formación de sucesores en las empresas familiares se va acumulando en libros, métodos de trabajo, instituciones académicas y profesionales, modos de intervención de los consultores, recomendaciones, etc.; abriendo un abanico de posibilidades que no ofrece ninguna “a la medida de”. Cada familia, cada empresa, es una realidad única que tiene que atender su problemática desde la particularidad, porque es eso lo que va a hacer posible que el camino elegido los lleve al lugar deseado.

La primera condición para que la continuidad de la conducción de la empresa familiar siga en manos de la familia es contar con uno o varios familiares que deseen eso como parte de la realización de sus vidas. Que quieran. La segunda, es que a través de procesos planificados adquieran los conocimientos, las habilidades y las experiencias requeridas para, cuando les llegue el momento, poder desempeñar con competencia el rol. Que sepan. La tercera, es que el proceso vaya generando los espacios requeridos para la formación y el desarrollo dentro de la estructura de la empresa, de manera tal de llegar al puesto de conducción en el momento oportuno y con resultados a la vista de toda la familia y la organización. Que puedan.

Para lograr eso existen muchos recursos, que en cada caso deberán regularse según las posibilidades de la familia y de la empresa, y la etapa de desarrollo por la que ambas estén pasando. Vayan algunas ideas para que cada uno las tome y las adapte.

• Que la relación entre la familia y la empresa cuando los hijos son chicos sea lo suficientemente cercana para que ellos sepan de la existencia y conozcan lo elemental para verla como una oportunidad, y lo suficientemente lejana como para que no genere presiones o condicionamientos y sea vista como una obligación futura.

• Que las exigencias en cuanto a la formación, sobre todo la universitaria, sea una condición deseable y no una exigencia excluyente. Los procesos de aprendizaje para el desarrollo de un empresario están contenidos en algunas carreras universitarias, pero son solo una parte de los necesarios.

• Que, si los hijos eligieron trabajar en la empresa familiar, su carrera laboral dentro de la misma esté planificada muy a conciencia, teniendo en cuenta cuales son los aportes, los costos y los riesgos de cada paso. Una experiencia satisfactoria consolidará el crecimiento dentro de estructura jerárquica, mientras que un paso en falso generará obstáculos y pérdida de autoridad.

A partir de allí, teniendo en cuenta estos criterios, las acciones a realizar podrán ser muchas, variadas, combinadas o adaptadas. Cada familia definirá sus objetivos, elegirá el camino y lo transitará en la medida de sus posibilidades.
Complejo, pero posible. Más fácil si se cuenta con ayuda externa. Continuará.