Una empresa santafesina se hace fuerte en Vaca Muerta

Comenzaron como una metalúrgica, que ofrecía productos y servicios al agro. Pero desde hace varios años empezaron a capacitarse para equipar a empresas “cazadoras” de petróleo. Entraron a jugar fuerte y hoy fabrican para multinacionales en pleno corazón de la Patagonia.

Por Pablo Rodríguez

Eva Albert (38) y Rodrigo López (43) casi con la misma casualidad que se conocieron, pusieron un pie para trabajar en Vaca Muerta. Hoy están bien parados sobre una de las formaciones geológicas de shale más importantes del mundo, gracias a la fabricación de equipos para el transporte, manipuleo y acopio de sólidos que son directamente destinados a las industrias del oil y el gas.

Albert, llegó desde Alemania hace 14 años, pero no con la idea de convertirse en una de las líderes de la empresa que hoy lleva su apellido. Vino a estudiar y trabajar. Pero en el camino, se cruzó con un joven metalúrgico con el cual se casó, formó una familia y una empresa en Venado Tuerto, pleno centro del departamento General López, al sur santafesino.

En 2006 armaron su propio taller, apuntando a productos que son para el agro. Nunca se imaginaron que en solo seis años pasarían de 5 a 100 empleados. El camino se les empezó a abrir en 2012 gracias a los norteamericanos de Halliburton, que los metieron por primera vez al mundo del “oro negro”.

“Tuvimos un poco de suerte. Y sinceramente nos sorprendió cuando nos invitaron a participar de su proyecto. No entendíamos en ese momento por qué se acopiaba arena. Pero creo que fue una de las virtudes. Empezar a tratar el tema desde cero”, contó Rodrigo López. Recordó que diseñaron una planta bajo fotografías de lo que existía en Estados Unidos. Cambiaron un poco las formas en la que ellos realizaban acopio y expedición de arena. “Compraron esta idea y se puso en marcha”, destacó.

Ellos hoy son buenos en cómo tratar a la arena que se usa para darle vida a la extracción de gases no convencionales. Los equipos que elaboran, están preparados para contener a estos minerales que soportan presiones hidráulicas para su “fractura” o fracking. El mineral, se inyecta en la piedra de shale, que se encuentra a más de 2.500 metros de profundidad.

En ese momento, junto a una serie de químicos y agua, se da la explosión dentro del pozo y el gas comienza a extraerse. Contado así parece simple, pero es verdaderamente complejo y duro de lograr. De paso, los silos que se fabrican en suelo venadense, por sus características de trabajar bajo presión, son únicos en el país. El resto de los que se usan en Argentina, vienen importados.

Oportunidad

Tanto Eva como Rodrigo, reconocen la fortuna de estar desenvolviéndose en un rubro que no es muy común. O en el que al menos, no muchos santafesinos tienen la suerte de estar. Tal es el caso que son contadas las firmas de nuestra provincia que están probando suerte en el sur argentino.

Lo cierto es que hoy el predio que tiene asignado la firma en el Parque Industrial “La Victoria” de Venado, cada vez sobre sale más: en plena crisis, ellos crecen y eso los lleva por estas horas a expandir la imponente nave desde donde arman desde cero los equipos que van a parar a Vaca Muerta. Invierten todo lo que pueden, hasta cuentan con una torre pluma de soldadura de la que solo hay tres en el país.

Trabajan para multinacionales, actualmente para cuatro con sede en los Estados Unidos y una en México. Dos de las cinco obras que tienen en marcha son del tipo convencional (depósitos para acopio de químicos o lavaderos de vehículos); una planta para el almacenaje de barita (que se utiliza para generar lubricantes) y otra de arena, en Añelo, ciudad ubicada a unos 80 kilómetros de la zona de obra. Por si fuese poco, también hacen piletas para el tratamiento de fluidos, los cuales se producen en las perforaciones de pozos petroleros.

Es decir que su fuerte hoy es Vaca Muerta. Gran parte del trabajo diario, se lo llevan las tierras del sur, lo que les permite tener un plantel fijo de 75 personas, con áreas fuertes de ingenieros o diseñadores. Esto sin contar todo lo que tercerizan. “Y es toda gente de Venado y la zona. Incluso, los montajes de obras en la Patagonia los hace gente de acá”, destacó López.

Por las dudas, Eva remarcó que no hay productos estándares y que todo se hace a pedido de los clientes. De paso, aclara que la apuesta de superación diaria, los lleva a cumplir con niveles de exigencia internacionales de certificaciones, como son la ISO 9001 y 45001. De más está agregar, que responden a los estrictos pedidos de seguridad e higiene extranjeros y que hay un nivel “cero” de accidentes laborales.

“Uno no se imagina que hay semejante tesoro bajo la tierra y nosotros estamos orgullosos de meter un pie ahí. Por el hecho de que Neuquén en ese sentido está reservado porque prefieren que las obras las hagan trabajadores locales. Nosotros demostramos en muchas oportunidades la calidad de nuestros productos”, aseguró Albert.