Primeras acciones ante la partida de una persona clave

El saber popular es un maestro en muchos aspectos. Nos enseña, por ejemplo, que nadie tiene la vida comprada y que absolutamente ninguno es imprescindible.

El primero de los refranes reafirma el incalculable valor que tiene la salud, precisamente durante esos tiempos que nos abandona o nos pone de frente con nuestra condición de mortales. El segundo, posiblemente más ambiguo, dependerá de qué lado a uno le toque del mostrador para que altere los ánimos o bien tranquilice. El tema que hoy propongo sigue esta última vía.

En el devenir de las organizaciones van sucediendo diferentes cosas, algunas muy positivas o agradables y otras muy difíciles de atravesar, como lo es la partida de una persona importante, sea el Dueño, Gerente o un Líder con alta capacidad de decisión.

Y entendamos partida en sentido amplio, tanto como cuando abandona este mundo o simplemente cuando se va de la Compañía siguiendo su propio deseo. Si bien el carácter dramático se encuentra por lo general en el primer caso, eso no le resta tampoco peso en la otra circunstancia, cuando nos sentimos abandonados o directamente traicionados.

La intención del presente artículo es transmitir las principales acciones a tomar durante los primeros días de ocurrido el hecho. Son consejos, recomendaciones o tips como les dicen ahora, dirigidos a los líderes “sobrevivientes”.

Cinco cuestiones claves a tener en cuenta:

  1. Definir con precisión qué pasará con al cargo vacante.

Aquí se abren distintas posibilidades: Si se lo deja en pie, nombrar a quien lo ocupará de

inmediato o fijar una fecha cierta para que otro lo haga (por ejemplo, si se elegirá un colaborador de la empresa o se lo buscará fuera de ella). Si se considera que lo mejor sería eliminar el puesto, distribuyendo sus tareas en otros, también es importante comunicarlo rápidamente.

  1. Marcar claramente un rumbo, por medio de la fijación de un objetivo ambicioso y

concreto.

Sin dudas que la confusión e incertidumbre son el caldo de cultivo ideal para que florezcan malos pensamientos y un clima laboral desfavorable. Por eso, es clave indicar rápidamente el norte a seguir. Traducir la visión organizacional en cuestiones concretas, a través de metas observables, capaces de combinar entusiasmo y desafío dentro de un contexto creíble, permitirá a los colaboradores identificarse entre sí y nuclearse poderosamente.

  1. Contratar especialistas que cubran el conocimiento ahora ausente.

Creer que uno sabe todo es, además de infantil, peligroso tanto para sí mismo como para la

organización en su totalidad. A veces, por intentar dar una imagen de firmeza se cae en el error de llenarse de tareas y responsabilidades que exceden a las personas en saber, experiencia e inclusive tiempo. La recomendación es vincularse con expertos en temáticas estratégicas, no en solucionadores de urgencias. Contratar profesionales que ayuden a pensar temas de fondo, a mediano y largo plazo.

  1. No hacer público un duelo eterno.

El mostrar debilidad suele generar empatía en los demás, y sobre todo si de dueños se trata. Es

como si de golpe mostrasen su lado más humano y sensible. Mi sugerencia a los líderes es no temer a esto, pero tampoco regodearse en una especie de efecto-lástima para luego abusarse de él. Es necesario dar tiempo al duelo, y que nuestro inconciente vaya recuperando sus lazos amorosos perdidos con la persona ausente, teniendo siempre en cuenta que es un camino personal y que su divulgación constante no lleva a nada bueno ni coopera en una salida eficaz de la situación. Una cosa es hablar del tema al comienzo y durante los primeros días, pero más adelante, sugiero seguir solo en la vía del dolor y liberar a la empresa en su totalidad de esa pesada carga.

  1. Concientizar y profundizar el ADN de la Compañía.

Tal como decía al comienzo, es necesario pensar una empresa que trascienda a las personas que la componen. Por supuesto que ellas son fundamentales e indispensables en la cotidianeidad, pero una organización saludable será aquella capaz de ser sustentable en el tiempo. Y su continuidad solo será posible en tanto permanezca fiel a sí misma, en un respeto sagrado hacia su la Misión, Visión y Valores que la engendraron.