4 enseñanzas pensando la Argentina desde el comercio internacional

Algunos de los economistas más influyentes del mundo se han ocupado de intentar de descifrar los patrones del comercio mundial a través de teorías. Éstas nos pueden ayudar a pensar alguna vez un plan exportador serio e independiente del color político de turno. 

Por Diego Dumont

Modelo ricardiano

Aporta la idea esencial de la ventaja comparativa. Un ejemplo: El PIB per cápita actual de Argentina se acerca a los U$S 10.000. Del otro lado del mostrador un estadounidense produce más de U$S 60 mil anuales, y un canadiense U$S 46.200). Sin embargo, Argentina exporta maquinaria agrícola a Canadá (segundo comprador detrás de Brasil) y hecho lo propio con biodiesel a EEUU (hoy castigados con derechos antidumping). Supimos construir cierta ventaja comparativa que nos permite exportar con mayor valor agregado (la premisa fundamental de David Ricardo es que para exportar no necesitas ser el más productivo sino tener un costo de oportunidad menor). Primera enseñanza: debemos construir ventajas comparativas para exportar más. 

Modelo de Heckscher Ohlin

Predice, por ejemplo, que Argentina, un país abundante en tierra (tiene cerca de 15 habitantes por km2 cuando China por ejemplo tiene 145 e India 395), cuenta con importantes exportaciones en bienes intensivos en este recurso. Según las últimas estadísticas relevadas por Naciones Unidas (2017/2018), somos primeros exportadores mundiales en torta de soja (más de 28 millones tn), aceite de soja (4,9 mill. tn), premezclas (2,1 mill. tn) y maní preparado (373 mil tn); segundos en miel (70 mil tn) y yerba mate (31 mil tn); terceros en maíz (más de 20 millones tn), soja (7,4 millones de toneladas), torta de girasol (820 mil tn) y aceite de girasol (758 mil tn); cuartos en harina de trigo (722 mil tn); quintos en cebada (2.5 mill. tn) y limones (241 mil tn); séptimos en trigo (7.9 millones de tn) y décimos en carne vacuna deshuesada (203 mil tn). 

Además, en muchos de ellos está entre los principales productores mundiales. Segundos en yerba mate, terceros en soja, torta de soja, miel y porotos de soja, cuartos en lima y limones, trigo y aceite de soja. Segunda enseñanza: el campo no es un enemigo y podría proveer aún de más divisas al país, si incrementáramos estas exportaciones agregando valor. Como ejemplos puedo nombrarte a Japón, que hace chapa automotora a partir de la soja, o Canadá con sus decenas de variedades de trigo genéticamente mejorado. 

Modelo de factores específicos

Nos enseña que un país muchas veces no abre las importaciones de los bienes que no le conviene producir, por efectos sectoriales nocivos en el corto plazo. En el modelo de Ricardo no hay perdedores, los países y todos los individuos ganan. Pero en la práctica, no. Como ejemplo, considero que como país no deberíamos centrarnos en el ensamble de algunas tecnologías en el sur, toda vez que es un sector donde no tenemos ni cerca ventaja comparativa y se encarece el precio de la tecnología como insumo para las restantes industrias y para los consumidores. Se inició un proceso de eliminación gradual de impuestos internos (Decreto 979/2017) y se eliminaron aranceles a tecnológicos (Decreto 117/2017). Si de un día para el otro hubiésemos hecho esto, ¿qué hacen al día siguiente los empresarios y cerca de cinco mil trabajadores del sector? No es otra cosa que lo que explicaban Samuelson (Nobel de Economía) y Jones en su modelo de factores específicos. Tercera enseñanza: debemos tener un plan donde el país vaya progresivamente hacia donde más le conviene.

Lograr que de alguna manera compensar a los sectores que deben reinsertarse en sectores exportadores para un beneficio agregado superior (planes de desempleo y formación). 

Modelo estándar

Este modelo como su nombre lo indica, es un modelo tipo, que considera a los anteriores como casos especiales. Nos permite ver, por ejemplo, como los subsidios europeos a las exportaciones de bienes agrícolas pujan a una mayor oferta mundial y caída del precio internacional (algo que por nuestro perfil agroexportador nos perjudica notoriamente en la relación de intercambio e incluso en el PBI). Cuarta enseñanza: cuánto podemos comprar con cada dólar exportado, depende en Argentina mucho del sector agrícola. Nuevamente, debemos generar un plan para que el valor de nuestras exportaciones dependa cada vez menos de los productos primarios.

Aunque parezca mentira, Argentina finalizó el siglo XIX como la economía más desarrollada del planeta, teniendo en cuenta el PIB per cápita de los años 1895 y 1896, relevados por el Proyecto Maddison, que da vida a estadísticas económicas históricas en el seno de la Universidad de Groningen (Holanda). El mundo de aquellos años era dominado por el comercio de productos primarios, pero éste mundo lo es por las manufacturas, que representan más del 50% del comercio global. Y Paul Krugman (Nobel de economía), afirma que el mundo próximo será dominado por los servicios. ¿Qué alguien me explique: ¿qué hacemos gravando servicios con derechos de exportación desde el año pasado? Servicios, especialmente los asociados al agro y biotecnología son rubros dentro de los que debemos crecer como país.