Cooperativas y mutuales: La solidaridad empresaria en tiempos de crisis

07 Jun, 2016 ¡Escribe el primer comentario! Visto 2943 veces

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Cuando lo macro no parece resolverse, estamos obligados a posar la mirada en lo micro, en lo simple y cotidiano para dar respuesta al conflicto social que desencadena la carencia estructural. Es en ese contexto que abordamos la herramienta solidaria, como modelo formal y legal empresarial de cooperativas y mutuales.

Pablo Benito

Ventaja 1: Corrigen las deficiencias del mercado 
La propiedad de los medios con los que es producido un bien o un servicio por parte de los asociados individuales impide que ésta recaiga en un grupo de interés diferente que pueda explotar sus insuficiencias económicas. Otra forma de expresar esta misma idea es que sin la existencia de las cooperativas financieras se produciría una “deficiencia de mercado”. Existe el peligro de una oferta monopólica de los prestamistas. Incluso cuando hay más competencia entre los proveedores de capital

Ventaja 2: Evitan el conflicto de intereses entre los propietarios y los clientes
Desde hace mucho tiempo, los economistas han caracterizado la relación entre los accionistas de un banco  y sus clientes como un “problema de agencia”. Los accionistas pueden preferir un perfil de riesgo para la institución mayor al deseado por los depositantes, debido a que tienen una responsabilidad limitada. Sus ganancias potenciales son ilimitadas, mientras que sus pérdidas potenciales son limitadas. Mutuales y bancos cooperativos, por el contrario,  sitúan a los clientes en el centro del negocio. Existe un enfoque a largo plazo en el valor del cliente. Es necesaria una rentabilidad sólida, pero no se trata de un fin en sí mismo. Los bancos operan en mercados minoristas locales, por lo que tienen acceso a fuentes de financiamiento estables a través de los depósitos de los clientes. Dedicados a una “banca para el cliente»”, generan fuertes vínculos y redes locales 

Ventaja 3: Proporcionan un modelo de banca eficiente y de bajo costo 
Las cooperativas financieras tienen una “finalidad dual”, enfocándose tanto en el valor del cliente como en el del capital. Pueden aplicar sus costos, comparativamente bajos, su abundancia de capital y la inexistencia de la limitación de la maximización de los beneficios como finalidad principal para buscar la expansión. Sólo necesitan remunerar la porción de capital que corresponde a las partes sociales aportadas por sus asociados, que, en general, no es una retribución demasiado generosa. Debido a que no tienen que pagar nada a accionistas externos.

Ventaja 4: No brindan incentivos por la asunción de riesgos 
¿Por qué las cooperativas financieras son de mucho menor riesgo? Las cooperativas no tienen la presión de maximizar sus beneficios, una exigencia que a menudo lleva a los bancos propiedad de los inversores a realizar préstamos inseguros y a la venta de productos complejos que transfieren el riesgo al cliente. Están mejor capitalizadas que sus competidores. Están menos presionadas por los resultados a corto plazo y son más propensas a considerar un horizonte de más largo plazo en sus decisiones empresariales y sus políticas crediticias.

La “espalda” de las Federaciones. 
Las cooperativas financieras no están solas. La integración de federaciones, como grupo de interés, trae beneficios como la incidencia política (que asegura un entorno legal y fiscal más apropiado), las economías de escala en la educación y la formación, un sentido más amplio de comunidad con entidades similares y una estrategia empresarial en común. 
La integración como un grupo empresarial posibilita una provisión menos costosa de servicios comunes como el apoyo en materia de tecnologías de la información, el procesamiento de datos, la formación, la contabilidad, el marketing, el desarrollo de productos y la representación. 

El problema del control de gestión
Las consecuencias de la  corrupción, en instituciones de la economía social de la Argentina, no se agotan en un simple reproche moral. Existen numerosos casos de dirigentes mutualistas y cooperativas ricos y entidades pobres. Debe reconocerse la laxitud de controles que favorecen el lavado de activos mediante estas instituciones y también el fraude laboral en el caso de cooperativas de trabajo y/o de servicios. 
El Instituto Nacional de la Economía Social (INAES) ha dado importantes avances en el marco legal de este sector de la economía que representa el 10 % del PBI nacional pero aún no se cuenta con una ley que delimite al sector y dé mayor responsabilidad a las autoridades de estos “microestados” que conforman la Economía Social.
Santa Fe es pionera en la utilización de cooperativas, mutuales y banca solidaria a lo largo de su historia y vasto territorio. Las colonias agrícolas han sido abrazadas por este fenómeno solidario sin el cuál hubiese sido imposible el crecimiento regional, ahí, donde el Estado no llega.
La Economía Social, en el mundo, ha demostrado ser una herramienta eficaz para contener crisis e impulsar el desarrollo, sobre todo en períodos de concentración de los recursos y la consolidación de monopolios financieros, la mayor ventaja de cooperativas y mutuales es que pueden independizarse de la macroeconomía, lo suficiente, como para transformar la realidad de sus socios sin que las crisis inmovilicen su capacidad de salir adelante. 
En tempestades y temblores, las cooperativas y mutuales están ahí. Refugio sólido y dinámico necesario, al menos, hasta que pase el chubasco.

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