Mercado inmobiliario “prácticamente paralizado”

La volatilidad cambiaria generó que se duplique la cantidad de propiedades ofrecidas en la moneda norteamericana, provocando una caída de la demanda en torno del 35%. Piden virar a un esquema de precios en UVA.

Por Juan Chiummiento

Uno de los sectores que más rápidamente siente las esquirlas de la volatilidad cambiaria es el inmobiliario. La última escalada del dólar en agosto no fue la excepción: según diversas fuentes la caída en ese mes para la ciudad de Rosario fue del 35%, lo que llevó al presidente de la Cámara de Inmobiliarias en Rosario (Cadeiros) a hablar de un “mercado prácticamente paralizado”.
Para los corredores inmobiliarios esta situación se perpetuará hasta tanto no haya un cambio en el esquema de entender el inmueble como un commodity (según consultoras privadas, junto a la devaluación aumentó fuerte la oferta dolarizada de propiedades). “Quedamos enganchados en una lógica que lo único que trae es recesión”, afirmó el rosarino Javier Grandinetti, director de la Confederación Inmobiliaria de Latinoamérica (Cila).
A estas declaraciones deben sumarse algunos datos difundidos en las últimas semanas, que remarcan las complicaciones en torno al sistema de créditos UVA, tanto para aquellos que deseen tomar uno (que deben reunir ahora ingresos 176% más altos que en 2017) como para las familias que sí accedieron (quienes pueden llegar a deber hoy un 75% más del monto prestado inicialmente).
“Hay una baja muy pronunciada en la demanda de inmuebles. El nuestro es un rubro muy sensible a los altibajos del dólar, por lo que hoy el mercado está prácticamente paralizado”, señaló el titular de Cadeiros, José Ellena.
El empresario monitorea a diario los casi 18 mil departamentos en venta que existen en la ciudad. “Nos cuesta mucho fijar un precio”, afirmó. Esta indefinición se tradujo en los últimos tres meses en un aumento considerable de aquellos inmuebles ofrecidos en dólares: según un relevamiento de ZonaProp y Navent -dos sitios que agrupan clasificados online en Latinoamérica-, en Rosario esa categoría alcanza hoy al 43 por ciento de las propiedades (a principios de año esa dimensión representaba el 22 por ciento). Esta suba generó que los corredores inmobiliarios agrupados en la Cila vociferen que el mercado requiere un cambio de esquema para dar mayor previsibilidad.
El informe privado estimó también que entre junio y agosto cayó un 9 por ciento el valor de las unidades en pozo medidas en el billete norteamericano. En tanto aquellas nuevos o a estrenar lo hicieron un 2 por ciento. “Aquellas propiedades ofertadas en dólares tienen mayor estabilidad en su valor ante la suba de la cotización del dólar, pero deben ajustarse a la demanda del mercado. Los créditos hipotecarios entregados el año pasado brindaban una cantidad de pesos determinada para que las personas puedan adquirir una propiedad. Al aumentar la cotización del dólar, requerirán más pesos para acceder a una propiedad, ya que la mayoría de los inmuebles se encuentran dolarizados”, aseveró Federico Barni, director ejecutivo de Navent.
Otros factores que sin duda influyeron para explicar la merma son el aumento del piso necesario para ingresar o cierto efecto contagio de aquellas familias que accedieron en 2017 y hoy deben bastante más de lo que originalmente recibieron.
Para poner algunos números, el sitio especializado Reporte Inmobiliario elaboró en julio un informe contabilizando cuánto requería una persona para comprar un departamento en Buenos Aires valuado en 2,75 millones de pesos. El resultado fue que requería un ingreso de poco más de 64.500 pesos, un 176 por ciento más que en mayo de 2017.

UVA por dólares
El rosarino y referente de los corredores inmobiliarios Javier Grandinetti se manifestó abiertamente en contra de la tendencia a ofrecer las propiedades en dólares: “El planteo del inmueble como un commodity no tiene ningún sustento”, afirmó, para luego decir que “a los argentinos se nos metió esto como una trampa, y el que lo piense de esa manera no va a vender nada”.
Por el contrario, explicó que lo mejor sería que los departamentos aparezcan en unidades UVA, teniendo en cuenta la tasación realizada en pesos y respetando el costo de reposición de los bienes tasados. “Esto brinda tranquilidad al propietario ya que su inmueble conserva su valor en relación al costo de ejecución o reposición del bien, evitando fluctuaciones de moneda extranjera que pueden encarecerlo en forma inadecuada, repentina y alejarlo del valor de mercado o dejarlo coyunturalmente con un valor por debajo del costo de reposición del bien transferido”, argumentó.

El empresario monitorea a diario los casi 18 mil departamentos en venta que existen en la ciudad. “Nos cuesta mucho fijar un precio”, afirmó. Esta indefinición se tradujo en los últimos tres meses en un aumento considerable de aquellos inmuebles ofrecidos en dólares