El comercio exterior en el presupuesto 2019

Dijo Woody Allen ” Me interesa el futuro, porque es donde voy a estar el resto de mi vida”. ¿Dónde vamos a estar los argentinos en 2019?, o mejor dicho ¿cómo?

Por Diego Dumont

A continuación, un análisis de los principales puntos del Proyecto de Ley de Presupuesto 2019, que tienen que ver con el Comex (y no tanto):

Inflación
En 2018 los precios se aceleraron como consecuencia de la depreciación del peso (necesaria para mejorar el tipo de cambio real) y el aumento del precio internacional del petróleo. Continuaron las actualizaciones en las tarifas de servicios públicos que se encontraban atrasadas.
Para 2019 no se esperan ajustes tarifarios importantes, y se proyecta una inflación interanual del 23%, manteniendo un tipo de cambio competitivo.

Dólar
$40,10 en 2018
$44,30 en 2020
$48,20 en 2021
$50,50 en 2022

Vemos que el Gobierno apuesta a cierta estabilidad en las variaciones del tipo de cambio luego de la última devaluación. Veremos cómo nos va en la práctica. Hoy el dólar futuro (ROFEX) a abril 2019 está en $52.50.

Actividad económica
2018 cerraría con caída de PBI de 2.4%. Para 2019 espera caída del PBI de 0,5%.

Factores internos y externos que incidieron en 2018:
Se indica como factores que influyeron negativamente en el año en curso:
1. 1-La mayor sequía de los últimos 50 años que provocó fuerte caída en la producción agrícola y en los ingresos por exportación
2. Suba considerable de las tasas de interés en Estados Unidos: apreciación del dólar
3. Causa de los “cuadernos”: que sumó incertidumbre al país, complicando el financiamiento para los proyectos de infraestructura
4. Agudización de la disputa comercial entre Estados Unidos y China
5. Crisis de Turquía que contagió a otros mercados emergentes
6. Incertidumbre política de Brasil
7. Suba del precio internacional del petróleo

Gasto público
2018 cerraría con caída de 2.7% del PBI y se apuesta a un 2019 con equilibrio fiscal primario. Casi el 80% del gasto público se dedicaría a servicios sociales.

Consumo e inversión
Se estima caída de inversión 9.7%, del consumo privado 1.6% y del consumo público 3.4%.

Exportaciones, importaciones y saldo de la cuenta corriente
El gobierno destacó como motores de crecimiento desde 2016 a la inversión y a las exportaciones. Con respecto a estas últimas aclara que el impulso de las mismas se debió a “políticas orientadas a su expansión” que fueron incluso anteriores a la corrección del tipo de cambio.
Para 2019 el Gobierno espera una mejora de la performance exportadora (+21% interanual), basándose en el fin de la sequía, el buen desempeño de Vaca Muerta, una mejora de las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial, la aceleración de Brasil y la existencia de un tipo de cambio más competitivo.
Nos preguntamos, si como dice el Gobierno antes de la reciente devaluación las exportaciones venían mejorando (tenuemente) merced a esas políticas expansivas, ¿las recientes medidas anti exportación no generarán un efecto contrario, aunque el tipo de cambio sea hoy más favorable? ¿Es el tipo de cambio una variable de mejora de competitividad tan determinante? En lo personal, creo que competitividad es un concepto bastante más amplio, y el Gobierno está poniendo demasiado entusiasmo en él, mientras ha tomado medidas que van muy en contra de la exportación (reducción de reintegros, restablecimiento de derechos, suspensión de reducción de retenciones del complejo sojero).
Con respecto a las importaciones, se espera aumento interanual de 2.4%, y un saldo en la Cuenta Corriente de bienes y servicios de U$S -9100 millones (2,2% del PBI), corrigiéndose así en un 50% el déficit de cuenta corriente medido en dólares.

Recaudación por derechos de exportación e importación
Basándose en el optimismo de un supuesto aumento de exportaciones, el Estado va por la capacidad contributiva de los exportadores, quienes serían los “más favorecidos por el nuevo contexto macroeconómico”, anticipando recaudación por derechos de exportación en 2019 de 2,39% del PBI y un aumento en pesos de más del 200% interanual, hasta $431.651 millones.
El Proyecto de Ley incluye en los artículos 80 a 83, modificaciones sobre la Ley 22415 (Código Aduanero) para poder alcanzar con derechos de exportación a los servicios. Simplemente un castigo que podría convertir a un ejemplo de exportaciones de alto valor agregado en -además-un triste ejemplo de exportación de impuestos. Sin contar el hecho de que al ser los servicios un componente intangible, resultan de muy difícil control por el Fisco ya que a diferencia de las mercaderías no intervienen las aduanas.
Por el lado de los derechos de importación se esperan recaudar $172.104 millones (0,95% del PBI), un 46% más que en 2018. Asimismo, se prevén eximiciones para material de uso ferroviario, portuario y combustibles líquidos. Los impuestos que más aportarían a las arcas del Fisco son, en ese orden: 1-IVA, 2- Impuesto a las Ganancias, 3- Los nuevos derechos de exportación.

Palabras finales
Analizar gravar la exportación de servicios es un claro ejemplo de cómo un país juega en contra de sí mismo. Pocos pagan y pagan cada vez más, de la misma forma que poseemos una de las peores tasas de aportantes en actividad por cada jubilado. Cada vez que se piensa en ajuste, se lo hace por el lado del que produce. No nos puede ir bien así. Según el INTA, la mayor recaudación por derechos de exportación en 2019 la aportará el complejo sojero (U$S 5400 millones y un ingreso en divisas de U$S 18.700 millones), mientras que productos como el trigo, maíz y sorgo generarían ingresos por derechos de exportación de 837 millones (e ingresos por U$S 8300 millones). ¿Vale la pena que por 830 millones de dólares se ponga en juego mercados que al país le aportan U$S 8300 millones?

Por otro lado, la recaudación actual de derechos de importación en Argentina es de U$S 4100 millones aproximadamente, y las importaciones que tributan aranceles aproximadamente 42.000 millones. Es decir, que hay un arancel promedio de casi 10%. Siendo el tope de OMC 35%, hay un margen de 20% teórico para gravar más a importaciones por casi un total de U$S10 mil millones. Es oficial que en Argentina 20% de las importaciones van a góndola. Ahí hay un destino adonde se podría haber dirigido la recaudación estatal para no tocar la exportación, pero la historia es la de siempre.