Avanza la innovación financiera en Argentina: ¿es posible vivir sin dinero en efectivo?

Homeless con código QR para recibir donaciones en la calle. Iglesias y templos que reciben diezmo por transferencias inmediatas. Cargar nafta y pagar con celular. Abonar las facturas de luz o gas con un celular. Comprar cualquier producto, de cualquier parte del mundo, y recibirlo en el hogar, sin tocar un solo billete. Todas estas situaciones y muchas otras son el resultado del avance de la innovación financiera, que en la Argentina picó en punta.

Reunidos en el III Foro Latinoamericano de Innovación Financiera realizado en el Scala Hotel de Buenos Aires, CEOs, CIOs, directores y gerentes de bancos, telcos, fintech y aseguradoras, repasaron las experiencias más disruptivas de la industria financiera, con el objetivo de ampliar las estrategias y conseguir nuevos mercados y consumidores. Expertos analistas y líderes empresarios compartieron testimonios sobre la revolución digital y la posibilidad de hacer negocios con las nuevas tecnologías. El factor común: ¿es posible vivir sin dinero en efectivo?

Para el exvicepresidente del Banco Central, Lucas Llach, la digitalización, la innovación y la inclusión financiera van de la mano. “Para cualquier individuo es mejor que el resto de la gente esté bancarizada. Para un banco si los clientes solo van a actuar con medios electrónicos no va a ir al cajero a retirar plata y es conveniente”, comentó al inaugurar el Foro.

“En las tarjetas de crédito hay mucha competencia, pero en el área de pagos no la hay. En el mundo hay un solo proveedor de Visa y uno solo de Mastercard, y eso es malo”, describió. En ese marco y fiel a su estilo provocativo, se preguntó con anticipación ¿Para qué sirve una tarjeta de crédito hoy? “Como medio de pago se puede utilizar un celular y que el crédito te lo da el banco. Salvo el consumo en el exterior, no queda claro para qué necesitamos una tarjeta de crédito”, se respondió.

La posible extinción de las tarjetas se relaciona con la extensión del “entorno Pay”, que permite mover dinero a través de internet, sin necesidad del CBU. “Las cobradoras no bancarias como Rapipago o Pago fácil ya lo permiten. Fue algo que impulsamos desde el Central para competir con el mundo de las tarjetas de crédito. Hubo avances y retrocesos, pero se está instalando”, dijo Llach.

Los datos oficiales revelan que en los últimos dos años la proporción de dinero cash bajó en comparación con el nivel de dinero en cajas de ahorro. Al mismo, el monto de transferencias inmediatas aumentó 40%. “A pesar las trabas, está creciendo, y si fuera más fácil, mejor”, agregó.

Además de reducir la cantidad de claves para operar, Llach consideró que falta más interacción entre los jugadores del dinero virtual, lo que él llamó una “fertilización cruzada” entre bancos y fintech. “Los que cobran en un banco no van a pasar su sueldo a las fintech, que son muy buenas para pagos y créditos por la instantaneidad. En la calle hoy hay u$s 15.000 millones en pesos de circulación monetaria, en poder de los argentinos. Si eso pasara a los bancos a una tasa de 30% son u$s 5.000 millones más para los bancos”, planteó el historiador económico.

Según Llach, en el ideal de que eso ocurra el que pierde es el Banco Central porque tiene que absorver el dinero de los bancos a cambio de una tasa de interés, pero los que ganan son los ciudadanos. “Si la sociedad tiene menos cash, ganamos todos. Si todos nos movemos con pagos electrónicos se resuelve el problema del déficit fiscal de un día para otro, se incluye financieramente a todos, se resuelven el 50% de los casos de inseguridad porque nadie tiene cash. Tiene unas consecuencias enormes sobre la sociedad”, destacó.

Lejos del caso imaginario, para Llach igualmente “estamos muy cerca” de conquistarlo. “La estructura para la revolución está. El sistema de transferencias inmediatas de la Argentina es muy bueno. Falta muy poquito para el país sea el líder mundial de la innovación financiera. Ya veamos acá cosas de China o la India”, recalcó.

Para Javier Buitrago, gerente de Dinero Móvil, de Nación Servicios, en los últimos dos años la industria financiera dio importantes saltos. “Se puso al día después de 15 años donde no se pudo implementar medidas”, comentó en un panel sobre billetera electrónicas y el revolucionario QR.

“Hoy todos estamos obligados a llevar efectivo en la billetera porque nos podemos encontrar en situaciones donde lo necesitamos, como en un estacionamiento o un taxi, a pesar de que tenemos cuentas bancarias, tarjetas y todos los beneficios. Pero en China en cinco años a partir del QR las billeteras virtuales pasaron a tener el 80% de pagos”, recordó Buitrago.

¿Es el código QR la herramienta de la inclusión financiera para que todos dejemos de llevar efectivo? “Vamos hacia eso”, dijo Hernan Corral, product manager senior de Mercado Pago. “En mayo arrancamos con el QR y hoy ya tenemos 20.000 comercios cobrando así y 130.000 usuarios pagando con ese código. Es hacia dónde va el mundo. Esto es mucho más fácil que pagar cash o con posnet. Descargas una App, tocas un botón, la otra persona lee el código y ya le estás pagando”, detalló.

“En las estaciones de servicio antes tenías que darle la tarjeta al playero, iba hasta un lugar donde se pagaba, volvía con el ticket y era una bomba de carga de combustible parada, atrás formando fila. Ahora cargan, pagan y se van”, agregó el joven ejecutivo.

Jorge Larravide, gerente comercial de RedLink y representante de VALEpei, consideró que para erradicar el efectivo es clave trabajar en forma colaborativa entre las industrias. “En general estamos más acostumbrados a estar cerrados, defendiendo una posición, y no es lo que se viene. Lo que se viene es lo abierto, lo colaborativo y conectarse entre los actores, para que los usuarios y empresas perciban los beneficios. Se está construyendo un camino. Usar una tarjeta de débito o crédito de plástico es un soporte para un acceso a una cuenta, pero también ya lo estamos haciendo con los celulares y biometría, y en cualquier momento los soportes van a cambiar. Lo que importa es la esencia de lo que se hace. La experiencia del cliente, la usabilidad. Desde la operatoria hay cosas conocidas, pero lo revolucionario es que se use la billetera virtual como un whatsapp”, sostuvo.

El CEO de Yacaré.com, Jorge Zanobone, aseguró este es camino para la inclusión financiera y la digitalización total, aunque aclaró que se deberían dar otras situaciones. “Es clave que el QR permite identificar el comercio, aunque no resuelve nada solo. La segunda condición es que las billeteras, los bancos y el mobile bank aproveche ese mecanismo para llevarle sus pagos. Si las dos cosas se dan, seguramente la inclusión se va a dar. El primer paso está hecho: no tenemos que pedirle al comercio que invierta o haga un gasto especial para que todos podamos enviarle un pago. Ahora viene la segunda parte y es la punta del iceberg”, afirmó.

Corral recordó la experiencia con Mercado Libre para vencer prejuicios, donde muchos pensaban que la gente no iba a comprar un artículo sin verlo. “El objetivo cercano de Mercado Pago en América latina es llegar a 2 millones de usuarios pagando a través de aplicaciones, incluyendo QR y otros servicios. Pero en 600 millones de habitantes dos no es nada. Tenemos un plan a cinco años muy agresivo. Para 2019 el plan es pasar de dos a 12 millones. Para lograrlo tenemos que colocar la mayor cantidad de QR posibles en comercios y de fomentar el uso de la billetera virtual. Las condiciones están dadas, hay que ir por ello”, desafió.

El CEO la gestora de pagos Yacaré festejó que tras 40 años de códigos de barras, que son muy difíciles de leer con los celulares, hoy todos van al QR. “Esto permitiría a muchas empresas de servicios poner ese código para pagar por celular. Si estas en el comercio, el comprador y vendedor están físicamente, pero utilizando un sistema de una tarjeta que no está presente. Sería el ecommerse en el mundo físico, es un ecosistema nueva. Ya hay grandes empresas que están migrando sus facturas al QR y eso es lo que viene en el futuro”, aventuró Zanabone.

En VALEpei destacan que con el QR técnicamente no hay ninguna limitación: todo se puede hacer. “Lo que hay que terminar de alinear son cuestiones comerciales, lo colaborativo, y la cuestión cultural. Las personas están empezando a cambiar hábitos, a querer hacer las cosas más simples. Hoy se puede abrir una cuenta en un banco 100% digital en siete minutos, sin llevar recibo de sueldo, impuestos o servicios, y en seis días tenés las tarjeras de débito y crédito, un préstamo preaprobado y una plataforma para operar. Esto tiene que nacer en todos”, sentenció Larravide. La App de Link ya cuenta más de 100.000 descargas de la APP y unas 70.000 personas que las utilizan mensualmente.

Todos coincidieron que una gran puerta hacia el fin del dinero físico en los bolsillos sería que miles de empresas o los estados permitan depositar sueldos en cuentas virtuales asociadas a billeteras electrónicas. Se estima que todavía unos 3 millones de argentinos cobran sus salarios en efectivo. “A medida que la gente se bancariza no hay vuelta atrás. Si hoy nos dicen que a partir de mañana nos pagan el sueldo en efectivo sería un problema. Hay que volver a casa con la plata, buscar dónde guardarla, no sabríamos que hacer. La digitalización es positiva y ningún país que avanzó, luego retrocedió”, completó el jefe de producto de MercadoPago, líder en este rubro.

En breve, para atraer más clientes a las cuentas virtuales, MercadoPago ofrecerá hasta 39% de interés para los usuarios que tengan sus sueldos depositados en su plataforma.“Se pagará desde el día uno y casi sin suscribir. Con ese dinero podes pagar con QR, extraer en cajeros, recargar celular, la SUBE, pagar servicios, todo integrando en la billetera y con costo cero, para el que paga y el que recibe”, anticipó Corral.

Sin dudas, lograr la atención y captar más usuarios es el gran desafío. “Lo más costoso es el cashIN, poner plata en las billeteras. El pago de sueldos baja los costos, y mejor si nos dan intereses. Pero falta ir al comercio y que tenga el QR. Además, con el CVU podemos pasar planta de billetera a billetera, o a una cuenta bancaria, o para hacer inversiones financieras, bonos o acciones. Se generan un montón de posibilidad de usos que todavía ni se nos ocurrieron”, cerró Zanabone.