Ocho señales de que tu equipo quiere cocinarte

Entiendo que debe ser una costumbre un poco normal la de hinchar por el más débil. Véase si no lo sucedido en la final del último mundial de fútbol, en el que había más hinchas croatas en Buenos Aires que en la mismísima Zagreb.

Por Gustavo Giorgi

En esa línea, y trasladándolo al mundo laboral, la mayoría de las personas tiende a sentir más simpatía por el subordinado que por el jefe. Llámenle identificación, empatía o como prefieran. Incluso, existen cientos de bibliotecas en las que se aluden a los malos líderes. A sus principales rasgos negativos, al Síndrome de Cronos , a su rol clave como causantes de distintas desgracias, etcétera. Sin embargo, no existe demasiada letra al respecto de algunos grupos de empleados que se ponen de acuerdo para hacer caer a su jefe.
Me tocó ver de cerca en más de una ocasión cómo un jefe es cocinado lentamente a las brasas, propiciando su salida veloz de la organización y por una puerta bastante más pequeña de que entró. Entonces, hoy quiero dar algunas sugerencias, porque si se repiten, estás listo…
1. Nadie te dice dónde están guardados los archivos
Tal como se sabe, para poder trabajar hace falta información, y en este aspecto los registros virtuales son indispensables. Al no poder contar con los datos suficientes será directamente imposible arribar a un buen resultado. O también puede suceder que perdamos demasiado tiempo intentando rastrear lo que buscamos, restándonos eficacia en la tarea.
2. Te cuentan cosas que no son, dejándote en offside
No solamente con la idea de convertirte en un reproductor de rumores, sino más que nada
haciendo lugar al dicho de venderte pescado podrido. Un ejemplo típico es cuando te encontrás dando argumentos ante un cliente o proveedor que no tiene razón de ser y te das cuenta cuando alguno de ellos te dice “Pero ¿quién te dijo que nunca aceptaron cheques si pago así hace 20 años?” o “¿Desde cuándo te hacen falta 3 presupuestos para cotizar, si jamás lo había hecho así?
3. Cumplen con las consignas que les das, pero a destiempo o incompletas
A los fines de que no puedas achacarle un incumplimiento, la gambeta está dada bajo la excusa de: “Lo terminamos, así que no podés quejarte”. Pero claro, lo hacen a partir de infinitos reclamos de tu parte, llegando tarde, brindando un trabajo final desprolijo o de escaso valor.
4. Hablan con tu superior, por temas que podrían resolver perfectamente con vos
Ya sea pedir un permiso, sugerir algo o reclamar alguna cosa. Saben a la perfección que en todos los casos sos el indicado jerárquicamente, sin embargo, la intención es transformarte en una persona invisible o directamente inexistente.
5. Te obedecen maliciosamente
Debo este concepto a Ricardo y Claudio, clientes históricos y ávidos lectores de temas vinculados al management. Consiste en hacer algo que se sabe va a estar mal, pero respetar la consigna a pie juntillas con la idea de dejar como un estúpido (otra vez) al jefe de turno.
6. Nadie te cuenta las costumbres de la empresa. Como, por ejemplo, vestir informalmente los viernes. De esa forma, rápidamente podrías sentirte tan desubicado como quien va disfrazado de Batman a un bautismo.
7. Te dejan solo en los espacios comunes
Es cierto que hay jefes que por norma o vaya a saber qué cosa, prefieren evitar estos espacios
para que sus colaboradores no se confundan, evitando así un “pegoteo que en nada ayudaría en la cotidianeidad”, en sus propios términos. Pero también hay que decir que existen situaciones en las que sucede lo opuesto, siendo los propios empleados quienes se niegan a estar junto a su líder durante el almuerzo restándole la chance de establecer vínculos con los demás. Equiparable casi a la figura del muerto civil en la antigua Roma, debo decir que esto genera una de las circunstancias más difíciles de tolerar por el homenajeado.
8 y final. Deslizan datos incomprobables sobre vos. Entre las cosas más rutilantes que me tocó escuchar, cito aquí a: “Me dijeron que en otro empleo se agarró a piñas con un compañero. Por eso lo echaron” o “Yo conozco a un vecino de su barrio. Dicen que le debe hasta al de la granjita de la vuelta de su casa”. Última: “Toma whisky todas las noches, por eso la cara roja en la mañana. ¿No te fijaste que te habla medio de costado, como para que no se note el aliento?

En resumen, se trata de estar advertido para poder tomar cartas en el asunto a tiempo, ya sea conversando con los colaboradores o bien, iniciando una búsqueda de empleo.