El momento actual y los créditos hipotecarios UVA

Una novedad que nos trajo el Gobierno actual, es la aparición de los créditos ajustables por inflación, que por ajustarse con el costo de las unidades de vivienda se conocen como UVA y que permite tener una cuota mensual razonable.

Los bancos otorgan aproximadamente el 70% del costo de la vivienda a adquirir y el 30% restante debe ser aportado por el tomador del crédito.
Pero debido a la crisis cambiaria que padecimos, se produjo un desfasaje entre el precio que solicitaba el Vendedor (en dólares) y el monto del crédito otorgado (en pesos), por el cual la mayoría de los compradores no llegaban a la cifra que solicitaba el vendedor.
Ahora parece que el dólar se ha estabilizado en un nuevo precio, que permitiría a algunos llegar a concretar una compra. Analicemos que motivación tiene un comprador para tratar de obtener su vivienda propia:
En el caso de que el comprador crea que este gobierno logrará superar las dificultades actuales, no existe duda, tendrá un gran interés en concretar una compra, dado que superado este clima de incertidumbre el precio de la vivienda tenderá a subir y habrá hecho un buen negocio.
Pero, ¿qué pasa con la persona que cree que el gobierno fracasará?: Piensa que en ese caso el costo de las viviendas bajará y en ese caso no haría un buen negocio.
Me permito disentir con este análisis: Es decir, acepto y puede ocurrir que este gobierno fracase y que el valor de las viviendas descienda, pero ni en este supuesto creo que haría un mal negocio por lo siguiente:
1) Ocurre que, si el comprador logra reunir el 30% del monto de la compra que los bancos no financian, el monto de la cuota de los créditos hipotecarios coincide aproximadamente con el valor del alquiler de una vivienda de las mismas comodidades que la que se compra. Y como estos créditos están destinados a personas que no poseen vivienda, debo suponer que estaban alquilando. En resumen: Luego del esfuerzo inicial, no tiene mayor importancia ni lo que abona ni cuánto debe, porque es similar a lo que abonaba de alquiler. Vive en una vivienda que es suya, donde puede planificar su vida futura y en la que puede hacer modificaciones.
2) Goza de la tranquilidad de que, en caso de fallecimiento, la vivienda les corresponderá a sus herederos, dado que estos créditos incluyen un seguro que cancela el monto del crédito.
3) Muchos compradores temen que se pueda producir un desfasaje entre la cuota y sus ingresos, pero este problema está contemplado en la reglamentación, por ejemplo, en la del Banco de la Nación Argentina, por la que el Banco se compromete a mantener la relación cuota- ingreso similar a la inicial del crédito y si esta relación cambiaría, a re-calcular la cuota para retornarla a la relación inicial. El dinero que no se aportaría se traducirá en un número mayor de cuotas que las del plazo original.
4) Por sobre todas las cosas, tiene y posee su vivienda. En cambio, si se espera hasta el momento en que por efecto de una gran crisis bajara el precio de las viviendas, en ese momento debería obtener un crédito para poder comprar, crédito que difícilmente se pueda obtener bajo esas circunstancias. Por el contrario, hoy lo puede gestionar con tranquilidad.
Por último y si bien siempre existe la excepción que confirma la regla, no recuerdo personas que se hubieran arrepentido se tomar un crédito hipotecario. ¿Lo recuerda Usted?

En el caso de que el comprador crea que este gobierno logrará superar las dificultades actuales, no existe duda, tendrá un gran interés en concretar una compra, dado que superado este clima de incertidumbre el precio de la vivienda tenderá a subir y habrá hecho un buen negocio.