En la industria de la línea blanca hoy hacen equilibrio

La cadena de valor de artefactos de refrigeración en Rosario y la región representa el 80 por ciento del mercado nacional, pero vive un presente muy crítico. Los empresarios hacen malabares para evitar despidos.

Patricio Dobal

Procesos preventivos de crisis, adelanto de vacaciones y algunas suspensiones son las prácticas que están poniendo en juego los líderes de las industrias fabricantes de productos de refrigeración, que en el Gran Rosario emplean a unos 6 mil trabajadores.

El objetivo de primera es el de evitar desprenderse de personal que costó tiempo y recursos para capacitar, pero las variantes se van diluyendo una a una en un escenario marcado por el progresivo crecimiento del ingreso al país de mercadería importada, además de un mercado resentido.

La señal de alerta la colocó en la agenda periodística el diputado nacional por el Frente Progresista y ex ministro de la Producción de Santa Fe, Luis Contigiani, que denunció una suba interanual de 135 por ciento en las importaciones de heladeras y freezers en el país. De 20.268 en el primer trimestre del 2017, se pasó a 47.705 en el mismo período de 2018.

Los números de Contigiani impactaron de lleno en Rosario por ser la ciudad donde se fabrican el 80 por ciento de los productos argentinos del rubro, y la preocupación ante un escenario de cesantías atraviesa a las familias de los empleados. “Las cifras que difundió el diputado son reales y son las que nos mantienen muy inquietos”, se sinceró Roberto Lenzi, titular de la firma Briket y presidente de la Cámara Argentina de Industrias de Refrigeración, en contacto con Puerto Negocios.

 

Temor a lo importado

“La incidencia de los artículos ingresados desde afuera siempre estuvo. Lo que vemos con sorpresa es el crecimiento progresivo de la importación. Hoy hablamos de un 20 por ciento de importados en el mercado argentino, cuando con este gobierno empezamos con un 5 por ciento”, indicó Lenzi sobre la apertura de las fronteras para el ingreso de heladeras de Brasil, China y en el último tiempo, México.

“Nuestros productos tienen componentes importados, de hecho acabo de volver de China porque tuve que buscar un proveedor de motores de heladera porque se fundieron las empresas argentinas los fabricaban. Siempre incorporamos desde fuera lo que acá no podíamos conseguir. Pero el problema es que ahora hay mercadería terminada que compite con la nuestra”, explicó el referente empresario.

Hasta no hace tanto, las heladeras importadas eran las de alta gama que tenían una participación minoritaria en las ventas y no se justificaba fabricarlas en el país. “Hay parte del portfolio que proviene del exterior que es competencia directa con lo que nosotros hacemos”, expuso Lenzi.

 

El reclamo

“Estamos insistiendo a las autoridades del Ejecutivo nacional y a los legisladores sobre las dificultades del sector. Como representante de la Cámara hemos hecho presentaciones en todos lados, aunque desde Cambiemos nos dicen que tenemos que tener una mentalidad abierta. La realidad indica que así no podemos competir”, comentó el industrial rosarino.

“Los fabricantes chinos no manejan una tecnología diferente o superadora a la nuestra. Podría decir que nosotros tenemos mejores industrias. Pero la diferencia la hacen en el bajo costo laboral, fletes baratísimos, impuestos mínimos y producción a escala global. Es difícil extrapolar dichos indicadores a los plantas argentinas”, reflejó el dueño de Briket, firma que opera hace más de 60 años.

La promesa que parece salir de los funcionarios que los representantes de la industria de línea blanca han consultado es la de tratar de limitar los costos distorsivos que le quitan competitividad a la producción. “Es una problemática compleja que requiere meses de trabajo, nuestra realidad obliga a gestar variantes urgentes para evitar males mayores”, se quejó Lenzi.

En el medio, los operadores locales hacen malabares para evitar desprenderse de la mano de obra. “Estamos buscando alternativas a los despidos por el miedo a perder empleados calificados que no podríamos recuperar fácilmente ante un futuro de reactivación. Es así que han surgido las vacaciones anticipadas, eliminación de las horas extras y hasta eventuales suspensiones. Por lo pronto en Rosario no se han registrado despidos”, sostuvo.