Carne argentina: los potenciales beneficios para firmas santafesinas

A la par que aumenta las importaciones cárnicas argentinas, China levanta barreras comerciales para nuevos productos. Esto motoriza inversiones y genera jugosos réditos a las empresas provinciales.

Juan Chiummiento

Con un dólar en alza y un mercado externo que sigue abriendo posibilidades, el sector cárnico es uno de los que mira con mayores expectativas el futuro a corto y mediano plazo. La reciente firma de un histórico acuerdo con China -que permitirá a la brevedad el ingreso de nuevos productos- motoriza inversiones en un segmento económico con gran despliegue en el territorio santafesino, con desempeños superiores a los registrados a nivel país.

Al respecto, un reciente informe de Fundación Mediterránea pone de manifiesto esta situación y le asegura a la provincia un lugar preferencial bajo este contexto favorable.

Según manifiestan las investigadoras Carolina Beltramino y Lorena Picapietra en su documento “Carne bovina santafesina: potencial exportador hacia la próxima década”, hay en Santa Fe 35 plantas faenadoras de bovinos (un 7% de los existentes en Argentina), 27 de los cuales cuentan con habilitación de Senasa para tránsito federal e internacional. En lo referente a exportaciones, dichos establecimientos alcanzaron en 2017 los mejores números de la última década, con operaciones por 378 millones de dólares y 63.431 toneladas. Ello significa un incremento del 110% en términos de volumen desde 2010.

A nivel nacional, las exportaciones de carne bovina en 2017 ascendieron a 205.3 miles de toneladas y 1.284 millones de dólares, logrando un aumento de 58 por ciento en volumen exportado y del 22 por ciento en valores FOB. Al igual que en el caso santafesino, se registra en 2016 un punto de inflexión a partir del cual el ritmo de crecimiento se acelera.

“El nuevo escenario con perspectivas optimistas para el crecimiento de las exportaciones de carne, pone a Santa Fe en un lugar preferencial para aprovechar el contexto”, destaca el informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de Fundación Mediterránea, que también subraya el peso específico de China, nuestro principal cliente. En efecto, la mitad de las operaciones son concretadas hacia ese destino, en una tendencia que viene consolidándose en los últimos años: mientras que en 2012 se despacharon a nivel país 759 toneladas de carne bovina, en 2013 la cifra trepó a 11.000, en 2015 pasó a 41.000 y el año pasado cerró apenas por debajo de 100.000.

Bajo este contexto es que desde el sector se festejó tanto el acuerdo que firmó el mes pasado el ministro de Agroindustria Luis Miguel Etchevere, que permitirá a la brevedad el ingreso de carne argentina enfriada y sin hueso, y congelada con hueso, al gigante asiático. Dicha rúbrica significó el broche de oro a negociaciones que llevaron 15 años pero que se aceleraron tras la visita del presidente Mauricio Macri a China en mayo de 2017.

“Se abre una oportunidad única, ya que generará mayor creación de empleo a toda la cadena e incrementará la producción ganadera”, celebró Etchevere, en el marco de una gira que incluyó la participación del país en la feria Sial 2018 en Beijing. Se trata de la exhibición internacional de alimentos más grande de Asia, que tuvo este año la intervención de 8 firmas santafesinas (Euro SA, Friar SA, Swift, Rafaela Alimentos SA, Offal, Menudencias SA, Black Mamboo Enterprise SA y Mattievich).

Cabe señalar que China, junto con la Unión Europea, es uno de los principales destinos de las exportaciones agroindustriales argentinas, habiendo exportado al país asiático 7.124.692 toneladas por 3.596 millones de dólares en 2017. En esta plaza, con un fuerte componente en los productos del complejo sojero (porotos y aceite crudo de soja) y el sector cárnico (carne vacuna y aviar), las exportaciones agroindustriales argentinas representan un 83% sobre el total.

Inyección económica

El entendimiento motoriza en Santa Fe una serie de inversiones. Una de ellas está prevista en la localidad de Hughes, en el frigorífico que desde fines de 2015 posee la firma de capitales chinos Black Bamboo Enterprise SA. En este caso, el plan es destinar 7 millones de dólares para acondicionar la planta, con tareas que incluyen desde infraestructuras básicas hasta la ampliación de la capacidad de almacenamiento. Con todo se generarían entre 80 y 100 nuevos puestos de trabajo.

Luis Medina, gerente general de la compañía, valoró la apuesta: “Si uno no actualiza las instalaciones como para seguir siendo competitivo, queda desfas           ado en el mercado y las inversiones migran a otro lado”, remarcó, aunque subrayó las dificultades que aún persisten respecto de la prestación del servicio eléctrico en la zona, que motivaron la reciente visita de la ministra de Producción, Alicia Ciciliani, al sur provincial.

“Constantemente se está pidiendo desde el Estado que lleguen inversiones, y creo que cuando vienen, los gobiernos a veces llegan a dar la espalda”, afirmó Medina, al tiempo que expresó que “se hace muy difícil convencer a los inversores de seguir apostando cuando tenemos servicios que son muy caros y deficientes”. Según contó el ejecutivo, le pidieron al gobierno santafesino que brinde alguna alternativa para paliar el costo eléctrico, así como un acompañamiento para la búsqueda de capitales. Sobre este último punto, relató que por tratarse de una SA nueva, con sólo un balance aprobado, no han podido conseguir buen crédito en bancos nacionales ni provinciales. Al respecto, Carlos Pighin, director provincial de Industrias de la Región Sur, adelantó que están analizando cómo hacer ingresar a la firma en un programa de subsidio de tasa que tiene vigente la cartera productiva, y se mostró predispuesto a acompañarla a través de la capacitación al personal.

Otra de las empresas que está concretando desembolsos es Rafaela Alimentos SA, que recientemente finalizó uno por 3 millones de dólares en su planta en Casilda, destinado a optimizar el faenamiento de ganado vacuno con destino de exportación. El plan permitió multiplicar un 33% la capacidad de despostada, de 1.200 a 1.600 cuartos por día.

“El objetivo es pasar de la manufacturación de cortes congelados y sin hueso para entrar en el negocio de los cortes enfriados y con huesos para la exportación”, mencionó Carlos Lagrutta, responsable de la compañía con sede en la Perla del Oeste. Hasta el año pasado, la SA colocaba solo un 20% en el exterior (China, Rusia, Brasil y Hong Kong, entre otros destinos). La apuesta ahora es dar vuelta esa cifra y llegar a un 80%.

 

Negocio redondo

Los beneficios del acuerdo con el gigante asiático generan otras buenas noticias para el sector. Entre los nuevos productos que podrán ingresar se destacan cortes que tienen poca aceptación en el consumo doméstico pero logran alta demanda en la plaza oriental. Esta noticia viene acompañada de una yapa de cuantía: se venderán a un valor 25 veces superior al que ofrece el mercado argentino. Hablamos de los cortes con hueso, en particular aquellos de huesos largos (como el caracú).

Salvo algunos restaurantes muy especializados, no suelen tener mucha salida en las carnicerías locales -a veces incluso se lo usa para la alimentación de mascotas-. Del otro lado del mundo, en cambio, esta carne tiene un grueso canal de entrada por la costumbre china de consumir sopas con potaje, fundamentalmente en las clases populares.

Jorge Torelli, gerente general de Mattievich e integrante de la comitiva argentina que visitó recientemente China, fue quien se encargó de explica esta novedad: “Ellos lo cortan y lo meten en las sopas, en lo que ellos denominan Hot Pot, una especie de guiso flaco en donde utilizan estos cortes para darle gusto”, dijo, al tiempo que especificó cómo se generará la valorización de los productos: “En el mercado interno se venden por entre 800 y 900 pesos la tonelada, mientras que allá se colocan por la misma cifra, pero en dólares”, afirmó.

“Nosotros ya estamos exportando a China bastante. La idea es aprovechar los cortes congelados con hueso, no tanto los enfriados porque al quedar muy cerca de la fecha de vencimiento solo sería posible por vía aérea y eso sería muy costoso”, expresó Torelli, quien además proyectó los próximos 10 años de la relación comercial, período en el cual el país asiático buscará duplicar el consumo de carne. Elevándose a 8 kilos anuales promedio por persona, eso significaría 5,6 M de toneladas. “Hoy esa cifra no podría ser cubierta ni por toda la producción de carne argentino, así que tenemos que estar preparados para cumplir con esas metas”, concluyó Torelli.