Los inversores institucionales podrían duplicar el precio de bitcoin

Con el creciente desarrollo de la infraestructura que se necesita para invertir en criptoactivos, 2018 se convierte en el año de inflexión.

Bitcoin pasó de ser objeto de duras críticas por su uso en mercados ilícitos a titular de los diarios el año pasado. Mientras que algunas criptomonedas generaron ganancias extraordinarias en tiempo récord, la verdadera expectativa gira en torno a cuándo ingresarán al mercado los inversores institucionales. Cada vez hay señales más claras que apuntan a acercar a quienes controlan la mayor parte del capital de inversión del mundo a los criptoactivos.

Las instituciones controlan tanto dinero que medio billón de dólares del valor de Apple les pertenece únicamente a ellos, y eso es solo una acción dentro de una sola clase de activos. Si todos los fondos de cobertura y family offices del mercado decidieran invertir una fracción de ese capital a una cartera diversificada de criptomonedas, podrían duplicar el tamaño del sector.

Con el paso del tiempo, las barreras a la adopción de las criptomonedas por parte de los inversores institucionales son cada vez más bajas. El mayor problema que recientemente ha gozado de varios avances es el de la custodia. ¿Cómo hace una empresa que responde ante miles de clientes para garantizar la seguridad de sus criptoactivos?

La infraestructura que resuelve este problema está en pleno desarrollo. Varias soluciones han sido presentadas por compañías acreditadas de la industria en los últimos meses, incluyendo productos de hardware que ayudan a las instituciones a asegurar sus propias criptomonedas y servicios de almacenamiento donde un tercero lo hace por ellas.

También pueden invertir en los futuros de bitcoin recientemente introducidos en la Bolsa Mercantil de Chicago (CME) y en el Mercado de Opciones de la Bolsa de Chicago (CBOE). Estos productos permiten a las instituciones invertir en el sector sin tener que abordar el problema de almacenamiento ellos mismos. Aún más importante, su creación significó el visto bueno a los criptoactivos no solo por parte de los reguladores financieros, sino también por Goldman Sachs, quien ha decidido ayudar a sus clientes a invertir en ellos.

Aunque pueden faltar años para que los inversores institucionales perciban a los criptoactivos como una inversión seria e importante, 2018 se perfila como un año de inflexión para la nueva clase de activo por el creciente desarrollo de la infraestructura que se necesita para bajar las barreras que la mantienen al margen del mainstream.