La siembra directa duplicó la producción de zapallo: 50 mil kilos por hectárea

Los investigadores del INTA Hilario Ascasubi confirmaron además que este sistema permitió ahorrar 20% del combustible, hasta un 50% en agua y reducir un 6% las tareas de laboreo.

La receta para duplicar los rindes del zapallo. La siembra directa más el riego por goteo, no sólo permitieron obtener 50.000 kilos por hectárea de zapallo, sino también ahorrar 20% del combustible, hasta un 50% en agua y reducir un 6% las tareas de laboreo.

Según describe el INTA, en el Valle bonaerense del Río Colorado predominan los suelos arenosos con bajos niveles de materia orgánica y gran susceptibilidad a la erosión. Sin embargo, las condiciones climáticas y el riego la convierten en una de las zonas hortícolas más importantes del país. Para potenciar la producción y hacer más sustentable los sistemas productivos, investigadores del INTA Hilario Ascasubi producen diferentes especies de zapallos bajo siembra directa y riego por goteo.

Con la siembra directa se previene la erosión y degradación del suelo

Con la siembra directa se previene la erosión y degradación del suelo

Al respecto, Juan Pablo D´Amico, investigador del INTA Hilario Ascasubi, explicó que “por la gran cantidad de recursos, tiempo e insumos que demanda la producción de cucurbitáceas decidimos incorporar la tecnología de siembra directa y fertirriego por goteo a los cultivos de hortalizas pesadas”.

Cabe resaltar que en el Valle del Río Colorado, la producción tradicional de zapallo se caracteriza por la cantidad e intensidad de labores, es decir, tractores que remueven el suelo una y otra vez, y láminas de agua que inundan los surcos donde crecen las plantas, lo que implica una baja eficiencia en el uso de todos los recursos involucrados.

La tecnología marca la diferencia

Considerando la definición de Aapresid, el esquema permite producir sin degradar el suelo, mejorando en muchos casos sus condiciones físicas, químicas y biológicas

Considerando la definición de Aapresid, el esquema permite producir sin degradar el suelo, mejorando en muchos casos sus condiciones físicas, químicas y biológicas

Nos parece súper interesante que se busquen alternativas sustentables para ser aplicadas en cultivos de importancia regional“, así lo expresó José Luis Tedesco, vicepresidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Apresad).

 Si bien hay algunos puntos que marcan diferencias con la siembra directa tradicional, ya que la cosecha de hortalizas requiere mover el suelo, queremos poner en valor los resultados contundentes de esta experiencia

“En este caso, no estamos hablando de siembra directa en cultivos tradicionales (soja, maíz, trigo o girasol), sino que estamos mostrando que el mismo concepto de sistema sustentable bajo siembra directa se puede aplicar a las hortalizas pesadas, conocidas como: zapallo y cebolla, entre otras”, apuntó Tedesco.

Para Aapresid, la siembra directa es una auténtica respuesta al gran dilema entre producción y sustentabilidad que hoy enfrenta la especie humana: Producir alimentos, fibras y biocombustibles, manteniendo en equilibrio las variables económicas, éticas, ambientales y energéticas de nuestra sociedad.

El zapallo bajo siembra directa, sumado al fertirriego, demandó sólo el 35% de las labores y 30% del agua estimada para riego

El zapallo bajo siembra directa, sumado al fertirriego, demandó sólo el 35% de las labores y 30% del agua estimada para riego

Fertirriego

Patricio Varela, referente en tecnologías de riego, hace más de tres años que estudia cuál es la mejor manera de producir zapallo con labranza cero y fertirriego por goteo. En relación a la experiencia, relató: “Queríamos combinar el riego por goteo y los beneficios de la siembra directa, debido a que previene la erosión y reduce la degradación del suelo y, además, sumamos ventajas como reducción en el uso de combustible, agua y energía para riego”.

A su vez, el investigador se refirió a los beneficios en números: “Respecto de la mejor condición productiva de la zona, el zapallo bajo siembra directa, sumado a la tecnología de fertirriego, demandó sólo el 35% de las labores, 30% del agua estimada para riego y 85% de las tareas de laboreo habituales”. Por último, D´Amico afirmó: “Nuestros ensayos duplicaron los mejores rendimientos obtenidos en esta zona con riego por surco y fueron cuatro veces superior al promedio”.