El mercado inmobiliario en nuestros días

Existen en la actualidad dos realidades bien definidas en lo relativo a compraventas de inmuebles, constituidas por la utilización o no de créditos bancarios en la operación.

Por Ing. Alberto Bottai

Compraventas con créditos hipotecarios

En esta modalidad, hoy contamos con los créditos UVA que son créditos a 20 y 30 años que, gracias a que su cuota aumenta con el costo de la unidad de vivienda, tienen una tasa de interés baja y permite una cuota accesible para el público en general cuando ambos integrantes de una pareja, tienen un trabajo estable. Si se dispone del 30% que el Banco no financia, este crédito es sumamente conveniente, dado que la cuota a abonar es similar al alquiler que se abona por similares comodidades.

Además, en algunos bancos se estipula en el contrato, que la cuota que se abonará nunca superará el porcentaje del sueldo afectado al momento del otorgamiento del crédito y en caso de que esto  ocurra, el cliente puede solicitar la disminución de la cuota hasta adecuarla a la relación existente en el comienzo, trasladándose la diferencia a cuotas que alargan el plazo de devolución del préstamo pactado.

El inconveniente que hemos encontrado en esta operatoria es que la alta demanda de estos créditos hizo colapsar la capacidad operativa de los Bancos, lo que generó demoras por sobre lo razonable, inconveniente que se vió potenciado por el aumento del dólar que se produjera recientemente, haciendo que los solicitantes encontraran que sus números diferían de los cálculos originales, en otras palabras, el dinero disponible no alcanzaba para hacer la compra.

Es importante tener en cuenta que si bien estos inconvenientes son reales y causan molestias y fastidio porque se alejan de lo programado, estamos ante una compra de relevancia que si se logra, cambia radicalmente la organización de la familia, tanto patrimonial como operativamente, al conseguir un bien que servirá para toda la vida, situación que a la distancia nos pueden hacer ver los inconvenientes sufridos como insignificantes.

Compraventas con dinero ahorrado

Además de las personas que tienen ahorros, están siempre presente todos aquellos compradores que realizan un cambio de vivienda y hacen una operación simultánea de compraventa, aunque agreguen o les sobre algo de dinero. Aquí, siempre es buen momento, porque el propietario seguirá conservando una propiedad inmueble y sumará el beneficio de que además la nueva propiedad se adaptará mejor a sus necesidades actuales.

Las personas que disponen de dinero ahorrado, en general lo tienen en dólares y aquí viene mi consejo de que no se enamoren del buen valor que puede haber alcanzado. Nunca olvidemos el significado de que el dólar aumentó: Simplemente nos anoticia de que nuestra moneda se devaluó. Y que sigo necesitando la misma cantidad de dólares para comprar una propiedad.

Todo esto, en un período más o menos corto de tiempo. Recordemos que en el largo plazo el dólar pierde mucho valor y basta para ello recurrir a mi viejo ejemplo: En el año 1984, un departamento céntrico de un dormitorio costaba aproximadamente  seis mil quinientos dólares (Si, u$s6.500) y hoy no lo podemos comprar agregándole un cero más, porque cuesta más de u$s65.000. Como vemos, en el largo plazo, solo la propiedad inmueble nos protege de la pérdida de valor de las monedas.

 

“Las personas que disponen de dinero ahorrado, en general lo tienen en dólares y aquí viene mi consejo de que no se enamoren del buen valor que puede haber alcanzado. Nunca olvidemos el significado de que el dólar aumentó: Simplemente nos anoticia de que nuestra moneda se devaluó”.